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"Niños y adolescentes, cada día más agredidos y violentos". Por Benjamin Ballesteros, de la Fundación ANAR

Publicado 25/02/2009 12:02:39CET

La Fundación ANAR (Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo) es una ONG sin ánimo de lucro que lleva 39 años trabajando en nuestro país para la defensa, protección y promoción de los derechos de la infancia, en el marco de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. La Fundación ANAR está también presente desde 1992 en Latinoamérica con hogares de acogida en México, Perú y Colombia, así como con el Teléfono ANAR en Perú desde 1998.

   Para ello, ANAR posee varios proyectos como el conocido Teléfono ANAR 900 20 20 10 de ayuda a niños y adolescentes, o el Teléfono ANAR del Adulto y la Familia 600 50 51 52, o el Email ANAR (www.anar.org). para niños, adolescentes pero también para adultos y familiares que necesiten ser orientados.

   El Teléfono ANAR 900 20 20 10, después de 15 años de experiencia en la lucha contra los problemas que afectan a los menores de edad de nuestro país, muy especialmente contra la violencia infantil, es uno de los referentes en materia de menores en España como lo avalan las más de 1.700.000 llamadas atendidas desde su creación en 1994. Cuando ANAR informa, aporta la voz de la infancia, pues son ellos directamente, sin intermediarios, los que nos llaman o escriben un e-mail y --bajo la garantía de confidencialidad, gratuidad profesionalidad, que proporcionan de forma continuada (24hrs) nuestros servicios-- sacan a la luz situaciones que de otro modo permanecerían ocultas.

   Sobre el maltrato, la mayoría de los estudios realizados revelan que es muy difícil estimar el porcentaje real de la población infantil que sufre violencia, pero la mayoría coinciden en estimar que entre el 15 y el 20% de la población ha sufrido maltrato durante su infancia en alguna de sus formas. Las más frecuentes son, por orden, el maltrato físico y psicológico o emocional, la violencia escolar (Bullying), el abuso sexual, la negligencia en sus cuidados o el abandono, las agresiones extra-familiares, la prostitución y la  pornografía infantil.

   Los datos varían en relación a quién nos llama o escribe un email. Cuando lo hacen los niños y adolescentes directamente encontramos que la cifra se sitúa en torno al 25% de las consultas, pero cuando es a través del Teléfono/Email del Adulto y la Familia (600 50 51 52/ www.anar.org), éstos identifican mejor el maltrato y el porcentaje se eleva hasta el 30- 40%, lo que indica que entre un tercio y la mitad de las consultas tienen que ver con algún tipo de violencia ejercida hacia niños/as y adolescentes. A lo largo de 15 años de experiencia nuestros datos sufren incremento progresivo que indica que cada año se agravan más las situaciones de violencia.

   En relación a la Violencia Doméstica, encontramos que la padecen alrededor del 17% de los que consultan por cualquier otro problema,  pero que presentan problemas en su entorno familiar. Es fundamental que los padres aprendan a tratarse bien, educar a través de su propio ejemplo respetándose y ejerciendo el buen trato. No debemos olvidar las llamadas de aquellos que denuncian los casos de niños que son utilizados como armas arrojadizas en el proceso de separación de sus padres o, donde haciendo un mal uso de la ley acusan falsamente  al cónyuge de maltrato a sus hijos, negligencia o incuso de abuso sexual, para impedir la comunicación o convivencia de éste con sus hijos. Obviando que esta forma de comportarse es un maltrato a sus hijos, además de un comportamiento fraudulento.

   También llama la atención el aumento del gran número de padres que educan a sus hijos dándoles todo lo que piden sin generar tolerancia a la frustración y se ponen en contacto  con nosotros porqué tienen  hijos con dificultades para aceptar las normas y límites necesarios para una convivencia familiar normal, hijos que en muchos casos son violentos (incluso con sus padres) que presentan absentismo y violencia escolar o que realizan actos delictivos, cada vez desde edades más tempranas.

   Hablamos también del Bullying en los institutos, como un fenómeno frecuente que indica la gran permisividad existente a la violencia en nuestra sociedad y que absorben a través de canales como la Tv, los videojuegos e internet. Pero también hablamos del gran número de profesores que buscan ayuda pues se sienten desesperados ante la falta de autoridad que poseen con sus alumnos, desautorizados por el sistema educativo, el centro escolar y en muchas ocasiones sin el apoyo de los padres; sin capacidad sancionadora a través de medidas educativas que corrijan eficazmente las conductas violentas...  fenómeno que provoca el síndrome del Burnout (quemado) del profesor,  pues en muchos casos llegan a ser agredidos verbal y físicamente por sus alumnos, y o aprenden a mirar hacia otro lado ó se resignan a frustrarse constantemente.

   ¿Cuál es el problema?, ¿qué está pasando con nuestros niños y adolescentes, cada día más agredidos y cada día más violentos?, ¿Nuestra sociedad se está transformando y no estamos reaccionando a tiempo? ¿Se están llevando medidas eficaces para formar adecuadamente en buen trato? Son algunas de las preguntas que desde ANAR nos hacemos cada día y ante las que sólo encontramos una respuesta valida: La violencia en un problema de TODOS y todo debemos implicarnos y buscar fórmulas que erradiquen y no toleren la violencia como una forma de relación con los demás.

   La modificación del Código Penal en relación a la violencia infantil es necesario para evitar errores tan trágicos como el conocido caso de la niña Mª Luz, o para establecer condenas acordes  con el hecho delictivo cometido, aleccionadoras y con un papel educativo para los jóvenes que ven a través de los medios las noticias de lo ocurrido. Además resultará útil para que las familias, victimas y la sociedad en general, puedan recuperar la fe en la justicia.

   Pero quizá no sea suficiente, tal vez sería un buen momento para que nuestros legisladores se planteen la conveniencia de tramitar una Ley ESPECÍFICA sobre la Violencia Infantil, que tuviera por objeto establecer medidas de protección integral para educar en buen trato, prevenir, detectar, sancionar y erradicar la violencia infantil, así como prestar asistencia a sus víctimas.

   Cierto es que la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral sobre la Violencia de Género, prevé la asistencia a los menores victimas directos de la violencia de genero, aunque, en muchos casos, están resultando invisibles pues no se administra un reconocimiento psicológico, por sistema, a todos los niños cuyas madres han sufrido este tipo de violencia. Por otro lado, quedan al descubierto todos aquellos menores de edad victimas de violencia extra-familiar.

   Tampoco están contempladas las medidas preventivas y educativas en buen trato, tan necesarias para identificar y rechazar los métodos violentos como forma de corrección a los hijos y que guarda en muchos casos una estrecha relación con la violencia domestica. Una ley que implique a todos y que  unifique la respuesta de la Justicia Penal frente al  maltrato infantil en sus cinco grupos de delitos:  amenazas y coacciones, integridad física y moral, libertad sexual, lesiones, y delitos contra deberes y derechos familiares. Y que protocolice la interconexión entre los principales colaboradores en la lucha contra el maltrato infantil, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, policía autonómica y local, personas e instituciones, para lo cual es necesario el canal valido que ofrece el teléfono ANAR como una herramienta útil y necesaria para su prevención, detección e intervención, así como un enlace entre los ciudadanos, los profesionales y las instituciones.

   Benjamin Ballesteros es director de Programas de la Fundación ANAR.

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