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El Gobierno andaluz protege como Monumento el Monasterio de San Jerónimo de Baza (Granada)

Publicado 24/10/2017 13:38:34CET

El conjunto, transformado desde el siglo XX, es representativo de edificios construidos tras la conquista cristiana del Reino de Granada

SEVILLA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Consejo de Gobierno ha aprobado la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Monumento, el antiguo Monasterio de San Jerónimo de Baza (Granada). Fundado en los primeros años del siglo XVI, este complejo es representativo del tipo de edificios que se levantaron tras la conquista cristiana del Reino de Granada.

El conjunto se conserva actualmente tras las numerosas transformaciones y destrucciones experimentadas a lo largo de su historia, principalmente debidas a partir del siglo XIX con la ocupación francesa y las desamortizaciones eclesiásticas. Entre sus elementos destacan la iglesia, algunas dependencias monacales y una fábrica de harinas instalada a principios del siglo XX, que también se incluye en el régimen de protección por su interés patrimonial.

La fundación del monasterio se relaciona directamente con la nueva oligarquía que surge en la ciudad con la conquista cristiana, principalmente la familia Enríquez. Su construcción, representativa del nuevo poder religioso, supuso el hito más significativo del desarrollo urbano de Baeza a extramuros de la medina musulmana y dio origen a nuevos viales, como la carrera de Palacio.

Inicialmente proyectado de acuerdo con un programa gótico, los terremotos del primer tercio del siglo XVI provocaron el derrumbe de la mayor parte de lo construido. A partir de entonces, el conjunto fue reconstruido, modificado y ampliado en función de los sucesivos gustos y necesidades de la comunidad de religiosos y de sus protectores. Este hecho queda patente en la principal edificación que se conserva, la iglesia, con un estilo tardogótico que solo está presente en la cabecera y el crucero.

Este templo destaca especialmente por los restos de pinturas murales que decoraron su interior, desde algunas del siglo XVI en la capilla mayor, hasta las más abundantes a base de hojarascas del siglo XVIII, que dominan la nave principal, y otra decoración más reciente del XIX e incluso del XX. Otros elementos de interés son la torre, de fábrica de ladrillo y estilo mudéjar; la nave principal, con muros articulados por seis arcos de medio punto entre pilastras cuadradas, y el coro y la fachada, de finales del XVII. Esta última, ejecutada mediante sillares, se remata con una gran cornisa toscana de piedra.

El monasterio fue muy transformado a partir del siglo XIX, cuando se construyeron en su recinto una aserradora, una almazara y una fábrica de harinas, además de almacenes y adaptaciones para viviendas. Los principales restos conservados se sitúan en la zona con fachada a la plaza de San Jerónimo, que presenta restos de la fábrica del claustro, de estilo renacentista puro y con arcos de medio punto sostenidos en pilastras adosadas de orden toscano.

El inmueble, organizado en tres plantas, también ofrece en algunas de sus estancias elementos de cantería con un repertorio estilístico de transición hacia formas manieristas, así como una torre contrapeso vinculada a la almazara o a la bodega.

Finalmente, la antigua fábrica de harinas, que igualmente conserva parte de las dependencias monásticas, alberga numerosas máquinas y herramientas que han sido incorporadas al régimen de protección del monumento, junto con la colección documental de su archivo.

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