Berdeak-Los Verdes reivindica una ciudadanía de "residencia universal" y derecho a voto "para los inmigrantes"

Actualizado 24/02/2009 18:05:03 CET

SAN SEBASTIAN, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

El cabeza de lista de Berdeak-Los Verdes por Gipuzkoa, Alberto Lejardi, reclamó hoy una ciudadanía "de residencia universal" con "igualdad de derechos, igualdad de deberes, igualdad de responsabilidades para todos los que viven y trabajan en este país", lo que pasa primero por "el derecho al voto para todos los residentes e, 'in fine', la ciudadanía de residencia desconectada de la nacionalidad".

En un comunicado, Lejardi aseguró que Berdeak-Los Verdes es, "probablemente", el "único partido con aspiraciones más universalistas" de los que se presentan a las elecciones autonómicas vascas.

En este sentido, recordó que el "acto de libre circulación (migración) y la libertad de residencia son Derechos Humanos", y por ello reivindicó "el derecho al voto y a ser elegidos en todas las elecciones -locales, autonómicas, generales y europeas-, de todas las personas residentes en este país".

Asimismo, abogó por la "ciudadanía de residencia" recordando que "por el mero hecho de vivir y residir en un país, de pagar impuestos y de cumplir con sus deberes, cualquier ciudadano (comunitario o no) tiene pleno derecho y capacidad de participar en los asuntos públicos" así como de "beneficiarse de todos los servicios públicos de solidaridad y asistencia".

A juicio de Lejardi, esta "ciudadanía de residencia, desconectada de la nacionalidad", implica "los plenos derechos civiles y políticos y los plenos derechos sociales, económicos y medioambientales". Tras animar a la sociedad a secundar la iniciativa de cesión de votos a personas migrantes organizada por SOS Racismo Álava y Zuzen en Vitoria, criticó la "doble moral" existente en el debate político donde "se prima la distinción entre autóctono e inmigrante" y denunció "el abuso del calificativo de ilegal o sin papeles".

Lejardi explicó que estas personas han ejercido su derecho "empujados por los desastres ecológicos, económicos y humanitarios causados por la insostenibilidad del neoliberalismo", y, por ello, abogó por la "lucha contra el tráfico humano y las mafias organizadas, contra la precariedad laboral y el trabajo ilegal".

Finalmente destacó la importancia del capital humano como "la principal riqueza nacional" e hizo un llamamiento a las instituciones a "reorientar las políticas lingüísticas actuales que sólo han favorecido a los más jóvenes" y a "destinar las horas sobrantes de los EREs para iniciativas como el estudio de idiomas en los lugares de trabajo y desplazando a los profesores a las empresas".