Un equipo de la UPV patenta un biocida natural para conservar los frescos de Pompeya

Equipo de Investigación del UPV/EHU para conservar Pompeya
UPV/EHU
Publicado 23/03/2018 13:11:17CET

Algunos miembros trabajan en el yacimiento de Machu Picchu y colaboran con la Nasa para un trabajo en Marte

BILBAO, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigación de la UPV/EHU ha patentado un biocida natural que impide la aparición de microorganismos y plantas que dañan los murales del yacimiento arqueológico de Pompeya, en el Sur de Italia. Algunos de sus miembros trabajan en el yacimiento de Machu Picchu y colaboran con la Nasa para un trabajo en Marte.

El grupo de investigación IBeA de la UPV/EHU, que colabora desde 2008 en la conservación del patrimonio artístico de Pompeya, han analizado, con equipos portátiles de última generación, los materiales utilizados en la construcción de las casas pompeyanas, así como los pigmentos utilizados en sus murales. El trabajo se ha traducido en soluciones prácticas como un biocida recientemente patentado o la búsqueda de un mortero de restauración resistente al degradado biológico.

En un comunicado, la Universidad del País Vasco ha informado de que ya han pasado diez años desde que en 2008 el grupo de investigación IBeA, Ikerkuntza eta Berrikuntza Analitikoa, (Investigación e Innovación Analítica) recibiera las primeras muestras del yacimiento de Pompeya en su laboratorio.

Una investigadora finlandesa coincidió con los integrantes de este equipo en un congreso y se interesó por las técnicas de análisis portátiles no invasivas de que disponían. Le parecieron adecuadas para investigar el yacimiento de Pompeya, donde desarrollaba su labor, y comenzaron a colaborar.

Esta cooperación se tradujo en el año 2010 en la primera visita a la ciudad sepultada por una erupción volcánica del Vesubio por el año 79 Después de Cristo (DC). Desde entonces, el grupo IBeA acude cada año a realizar estudios de campo al mundialmente conocido yacimiento arqueológico, que completan en el laboratorio.

La investigación continuará, al menos, tres años más gracias al nuevo convenio suscrito entre la Universidad de País Vasco y el Parque Arqueológico de Pompeya. Aunque Maite Maguregui, una de las integrantes del proyecto APUV (Analytica Pompeiana Universitatis Vasconicae), espera que esta colaboración se prolongue más en el tiempo.

"Nuestra intención es continuar con nuestro trabajo en Pompeya. Este yacimiento arqueológico es muy grande y existen diversas problemáticas a tratar desde el punto de vista de la investigación y, sobre todo, de cara a su conservación", ha apuntado.

En estos diez años los investigadores de la UPV/EHU han conseguido importantes logros. Dos son sus principales vías de investigación: proponer soluciones al deterioro del yacimiento y analizar los pigmentos de los frescos para sacar a la luz su aspecto original.

Maguregui ha explicado que han utilizado un espectrómetro portátil basado en fluorescencia de rayos X para identificar los murales de Pompeya pintados en un ocre rojo original (hematita), frente a los que actualmente se observan como rojos, pero que fueron pintados en amarillo (ocre amarillo).

De esta forma, ha indicado que este pigmento amarillo se transformó en rojo debido al impacto del material volcánico a altas temperaturas proveniente de la erupción que destruyó Pompeya. Una labor similar están desarrollando para distinguir los colores rosa y púrpura mediante espectroscopia Raman de superficie amplificada (SERS).

SOLUCIONES PRÁCTICAS

En el ámbito de la conservación, han conseguido determinar varias causas del deterioro de los morteros romanos de las paredes de las casas pompeyanas. El trabajo de cara a los próximos años será proponer soluciones.

En esta línea, probarán un biocida patentado por el grupo de investigación y creado con aceites esenciales de plantas presentes en el propio yacimiento. Si funciona como esperan, su aplicación mejoraría y abarataría notablemente las labores de conservación del complejo, al evitar que vegetales y microorganimos colonicen los muros.

Otro de sus objetivos es desarrollar un mortero de restauración basado en la formulación original romana compatible con el original. "Es necesario verificar que el nuevo mortero no incorpore fuentes que puedan propiciar el deterioro. Nuestra función es aportar conocimiento sobre los materiales a incorporar, para que sean lo más compatibles y duraderos posibles", ha señalado la investigadora.

Maite Maguregui se muestra "muy satisfecha" de su experiencia en Italia. "La verdad que para nosotros es una oportunidad única poder trabajar en un yacimiento tan increíble y con tanto renombre como el de Pompeya. Siempre recordaremos a Pompeya como el primer sitio arqueológico de gran importancia al que nuestro grupo de investigación (IBeA) pudo acceder", ha añadido.

En este sentido, ha recordado que se trata de "una ciudad increíble". "Cuando llegas ahí, te das cuenta del desarrollo tecnológico y social de aquella antigua sociedad. Además, somos el primer grupo de investigación que ha trabajado en una casa de Pompeya abierta al público, la Casa degli Amorini Dorati, lo cual nos ha permitido poder interactuar con los visitantes que se iban interesando por nuestro trabajo y preguntando lo que hacíamos. Colocábamos carteles explicando nuestro proyecto, que la gente podía consultar", ha destacado.

El grupo IBeA está integrado por nueve personas, en su mayoría personal docente e investigador de química. "Cuando dices que eres química y en qué campo trabajas hay gente que se extraña". Su labor es muy importante, ya que ayudan a conocer la naturaleza de los materiales que componen una obra de arte. El conocimiento de la composición original de los materiales es crucial para poder desarrollar protocolos de conservación y restauración compatibles con ellos, sin introducir nuevas formulaciones que pudieran afectarlos", ha indicado.

DE POMPEYA A MARTE

Algunos miembros que participan en el proyecto APUV también están trabajando en otro yacimiento arqueológico de renombre como el de Machu Picchu. Hasta el momento, han realizado diferentes estudios en el agua de lluvia y suelos con el fin de verificar los niveles de contaminación en el área. Además, han llevado a cabo el estudio de la roca sagrada de Machu Picchu, para determinar si las colonizaciones que presenta estaban afectando a su integridad.

Sus investigaciones les han llevado incluso más allá del planeta Tierra. "Algunos de los integrantes de IBeA participamos también en el desarrollo de la tarjeta de calibración que se integrará en el nuevo vehículo científico (rover) que se pretende enviar a Marte en 2020 (Mars 2020) por parte de la NASA para explorar en su superficie y buscar restos de vida actual o pasada", ha manifestado. Además de esta colaboración en la misión de la NASA a Marte, también participan en la de la ESA, la Agencia Espacial Europea (Exomars 2020).