El ex diputado general de Gipuzkoa afirma que si el Gobierno vasco convoca la consulta "ETA reforzaría sus atentados"

Actualizado 31/08/2007 16:46:01 CET

Sudupe recuerda que el tripartito se comprometió "explícitamente" a celebrarla en ausencia de violencia

VITORIA, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

El ex diputado general de Gipuzkoa, Román Sudupe, advirtió hoy de que si el el Gobierno vasco convoca una consulta sobre el estatus político de Euskadi, "ETA reforzaría sus atentados", dada su "estrategia de fomentar las contradicciones entre nosotros". Sudupe, que también fue presidente del EBB y del GBB del PNV, Tras recordar que el PNV, EA y EB se comprometieron "explícitamente" en su programa de gobierno a que el referéndum se haría en ausencia de violencia, estimó que ETA rechazaría el "juego político" del Gobierno vasco y "un sector de Batasuna quedaría al margen de la consulta".

En un artículo publicado en los diarios Noticias de Alava y de Gipuzkoa en el mismo día en que Juan José Ibarretxe ha asegurado que cumplirá su compromiso de "dar la palabra a la sociedad vasca" y que ésta "debe decidir" "al margen de que exista o no ETA", Sudupe subraya que "es sabido que el lehendakari planteó que la consulta se realizaría en ausencia de violencia".

El ex presidente del PNV en Gipuzkoa recuerda que "PNV y EA se comprometieron explícitamente, primero en la campaña electoral y, después, junto a IU, en el programa de gobierno, a que la consulta política se realizara en ausencia de violencia y sin exclusiones políticas".

Tras advertir de que para que los partidos mantengan su "credibilidad" deben ser "consecuentes con sus compromisos", aseguró que "si ahora el Gobierno y los partidos que lo sustentan cambiaran de criterio, no resultaría nada extraño que un porcentaje determinado de electores, que apoyaron personalmente al lehendakari y a los partidos de la entonces coalición PNV-EA, se sintiera frustrado, con la consiguiente pérdida de confianza en el nacionalismo vasco institucional".

"DEBILITAMIENTO" DEL PNV

En esta línea, manifestó que "la estrategia de la acumulación de fuerzas provoca en el PNV una pérdida de su implantación social", por lo que "sectores muy importantes están preocupados por la gran desestructuración política que se produciría en Euskadi con el debilitamiento del PNV".

Sudupe consideró que las razones que exigen un "clima propicio" para realizar la consulta son "evidentes". "La ausencia de violencia suponía, y supone, aun hoy, libertad; libertad para que todos los partidos pudieren defender, sin ninguna coacción, sin ninguna amenaza, sus propias propuestas, sus propios proyectos y sus propias ideas". El ex dirigente del PNV destacó que esta libertad "no existe mientras persista la amenaza de ETA".

Aunque reconoció que "las circunstancias son cambiantes y los programas y compromisos son adaptables", advirtió de que "desgraciadamente, en lo que concierne a ETA, poco han cambiado las cosas". Por ese motivo, y dada la "estrategia" de la banda terrorista de "fomentar las contradicciones entre nosotros", Sudupe afirmó que "mucho me temo que si el Gobierno vasco convocara la consulta, ETA reforzaría sus atentados". "No quiero ni pensar en las consecuencias políticas que de ello podrían derivarse", añadió.

BATASUNA, "AL MARGEN"

El artículo también analiza los apoyos políticos que serían necesarios para la consulta. Tras indicar que a finales del pasado octubre ETA "torpedeó las bases del acuerdo de un nuevo marco político para Euskadi, acuerdo respaldado por las representaciones políticas del PNV, PSE y Batasuna", consideró que "no es aventurado suponer que ETA rechazaría el juego político diseñado por el Gobierno vasco y por el tripartito que lo apoya". De esa forma, y en su opinión, "un sector de Batasuna quedaría al margen de la consulta".

Por otra parte, señaló que "tampoco hace falta argumentar mucho para compartir el criterio de que tanto el PSOE como el PP rechazarían la consulta", de modo que los apoyos "se limitarían a PNV, EA, IU y Aralar".

RESULTADO

Ante esta situación, y teniendo en cuenta la relación de fuerzas existente en los tres territorios históricos, Sudupe se preguntó si existe "un mínimo de garantía" para un resultado exitoso de la consulta en las tres provincias. En este sentido, recordó que Ibarretxe "se comprometió a que la nueva propuesta política tuviera un resultado, en cada uno de los territorios, superior al que en su día tuvo el Estatuto vigente".

"Los números son duros", continuó, para añadir luego que la consecución de esos requiere de "una gran participación" y de que la propuesta "tenga un fuerte apoyo". Ante estas circunstancias, en su opinión, con el mapa electoral actual, "resulta difícil vislumbrar un resultado exitoso de la consulta, sobre todo en Álava".

"A PATADAS"

Respecto al otro "requerimiento" realizado en su día por el lehendakari, consistente en que la consulta se realizara sin exclusiones políticas, estimó que responde al objetivo de "insertar en el sistema político a la autodenominada izquierda abertzale" con el fin de evitar que se repita la situación del Estatuto actual.

Con estos argumentos, el ex dirigente del PNV se preguntó si "Se pueden poner en riesgo, a expensas del resultado de una apuesta, 112 años de historia de un partido como EAJ-PNV". Sudupe se mostró convencido de que "la generación anterior de nuestro partido nos echaría a patadas si nos viera apostar por semejante aventura".

A su juicio, las "aventuras" en política son algo que "tan sólo pueden permitirse los partidos muy minoritarios, que precisamente suelen ser minoritarios porque no aportan seguridad y garantía de futuro a la población".

Esta estrategia, en su opinión, "también encajaría en partidos como los que utilizan el eslogan trotskista de la 'revolución permanente', pero no en un partido político de orden como ha sido y es EAJ-PNV a lo largo de toda su larga, dilatada y rica historia".

El texto de Sudupe también se refiere a la situación generada en la pasada legislatura con el Plan Ibarretxe, que fue rechazado en el las Cortes Generales tras su aprobación en el Parlamento vasco. "Fue rechazado tanto por el Congreso de Diputados en Madrid como por ETA", lamentó, para a continuación acusar a la Cámara de una "total carencia de visión de Estado" y a la banda terrorista de "un narcisismo propio de los que se consideran poseedores de la verdad y que todo el que disiente de ellos es un vendido".