El Teatro Arriaga estrena en mayo la ópera 'Powder her face', un montaje del Covent Garden

Bios Orkestra
TEATRO ARRIAGA
Publicado 27/04/2016 17:52:11CET

BILBAO, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Teatro Arriaga de Bilbao acogerá los próximos días 6 y 8 de mayo el estreno en el Estado de la ópera 'Powder her face', "un gran montaje del Covent Garden sobre la lujuriosa vida de la duquesa de Argyll".

Según han destacado desde el Teatro bilbaíno, "intensa, palpitante, rítmica y líricamente magistral", 'Powder her face' es una ópera de cámara en dos actos y ocho escenas del compositor inglés Thomas Adès, con libreto de Philip Hensher, basada en la "escandalosa vida" de la duquesa de Argyll en la Inglaterra de los años 60.

La representación en el Arriaga supondrá el estreno en el Estado de "la gran producción de esta ópera de la prestigiosísima Royal Opera House de Londres, popularmente más conocida como Covent Garden por el barrio en el que se ubica". Allí se estrenó el 9 de junio de 2008.

En palabras de los responsables del teatro, "que el Teatro Arriaga y Bilbao sean la sede del estreno en el Estado de un montaje del Covent Garden es todo un acontecimiento y confirma que el gran prestigio del que goza el Teatro Arriaga en el panorama europeo".

Según han indicado, esta "ópera escenificada, aparte de música y canto, tiene mucho y buen teatro". "La obra es explícita en su lenguaje e imágenes. De hecho, su estreno en Inglaterra generó controversia debido a algunas escenas y a un acompañamiento musical que algunos tildaron como 'obsceno'. Como consecuencia de la polémica, para la emisión de 'Powder her face' por la radio se suprimieron algunas partes", han señalado.

El director escénico es el venezolano Carlos Wagner, mientras que de la dirección musical se encarga Diego Martín-Etxebarria. El elenco protagonista cuenta con cuatro voces internacionales, de manera que el papel de la duquesa de Argyll lo interpreta la soprano ucraniana pero con nacionalidad estadounidense Olga Zhuravel. Junto a ella, actúan la también soprano Heather Buck, el tenor inglés Alexander Sprague y el bajo Alan Ewing, originario de Irlanda.

Por otro lado, desde el Arriaga han explicado que "la particular música y ambientación sonora de esta ópera exige a los músicos no solo un excelente nivel técnico, sino también una especial atención para ser capaces de generar en el público la tensión precisa en cada momento". De esta labor, se encargará, bajo la batuta del maestro Martín-Etxebarria, la BIOS Orkestra, compuesta por 17 músicos que tocan clarinetes, saxofones, metales, instrumentos de cuerdas, acordeón y arpa, entre otros.

La escenografía está diseñada por Conor Murphy y es "impactante y refleja muy bien el tránsito vital de la protagonista". También destacan la "variada iluminación" de Paul Keogan y "los movimientos coreografiados" por Tom Baert, quien ha contado con la ayuda de Maitane Zalduegi durante los ensayos de la obra.

LA OBRA

Con libreto de Philip Hensher, el joven compositor inglés Thomas Adès (Londres, 1971) estrenó en 1995 esta ópera de cámara en dos actos, tras recibir un encargo de la Ópera Almeida para el festival de Cheltenham de aquel año.

El trabajo se basa en una "anécdota" registrada en 1963 a raíz del proceso de divorcio de Margaret, duquesa de Argyll, "una de las grandes representantes de la 'beautiful people' de la época". "La prensa amarilla británica publicó escabrosos detalles de la promiscua vida sexual de la llamada 'the dirty duchess' (la duquesa sucia). Su juicio de divorcio, instigado por el Duque por las infidelidades de la duquesa, fue actualidad permanente en los tabloides", han relatado desde el Arriaga.

La ópera, han explicado, "narra maravillosamente la penosa escalada social de una mujer atormentada por la soledad, mostrando una dimensión de dignidad trágica donde caben las contradicciones más absolutas, se puede ser culpable y también víctima, generar rechazo y a la vez compasión".

'Powder her face' es también una crítica a la sociedad "por su hipocresía y su doble moral". "Si hoy en día la promiscuidad, y en algunos casos el adulterio, podrían ser perdonados o incluso secretamente admirados como una declaración de la libertad sexual femenina, no fue así en la época cuando la indulgencia sexual de la duquesa salió a la luz. Y así, la duquesa tuvo que pagar un precio muy alto por no haber conformado con los símbolos que le habían sido asignados. El resultado es siempre, inevitablemente, trágico", han recordado.