Unas 20 familias cacereñas con hijos violentos reciben asistencia psicológica gratuita a través de una fundación

Guadalupe Andrada, Presidenta De INPA De Cáceres
EUROPA PRESS
Actualizado 20/05/2013 17:57:30 CET

CÁCERES, 20 May. (EUROPA PRESS) -

Unas 20 familias cacereñas sin recursos económicos y con hijos que tienen conducta violenta están recibiendo asistencia psicológica gratuita a través de la Fundación INPA-Framaguad, en la que varios psicólogos, la mayoría voluntarios, ofrecen terapias a estas personas para ayudarles a controlar el comportamiento de sus hijos y a prevenir esas conductas.

Esta fundación, que se originó en el año 2005 con el objetivo de desarrollar el sentimiento prosocial en familias y chavales y ayudar a los padres que tienen dificultades para educar a sus hijos, presta su trabajo en una sede cívica en un barrio de la capital cacereña del que su presidenta, Guadalupe Andrada, no ha querido desvelar la ubicación para salvaguardar la intimidad de las familias que acuden al centro.

Se trata de programas de ayuda que duran entre cinco y ocho meses y a los que las familias deben acudir al menos una vez a la semana, por lo que se necesitan muchos recursos humanos y materiales para poder desarrollar las terapias en las que se pretende transmitir a los padres que estas situaciones extremas se pueden solucionar, con ayuda de psicólogos que les dan las pautas que necesitan llevar a cabo con sus hijos.

Desde la fundación se detectó que hay muy pocos padres que puedan permitirse económicamente asistir a una consulta privada y costear las sesiones que se requieren para solucionar este problema y, además, los servicios públicos "se ven desbordados por la demanda existente", asegura la presidenta, quien explica que esta organización pretende rellenar ese hueco con el objetivo de "atender a los padres y encauzar ese drama familiar".

LA VIDA POR EL SUMIDERO

Andrada, que ha presentado en rueda de prensa este lunes el trabajo que realiza la organización, ha explicado que la idea que impulsó el proyecto era la necesidad que los psicólogos habían detectado en niños cuyo comportamiento podía hacer que "su vida se fuera por el sumidero" ya que existía un riesgo de caer en la delincuencia o en el consumo de drogas y con ello en una posible exclusión social.

Una parte del trabajo se centra en los propios muchachos, muchos de los cuales "agreden no solo a los padres, sino también a hermanos y abuelos", explica Andrada, quien añade que "este comportamiento tan destructivo" lo llevan también al colegio, donde se convierten en acosadores de sus compañeros con los consiguientes problemas que se derivan de estas situaciones.

Aparte de la terapia a los niños, con los que se empieza a trabajar a partir de los cuatro años para prevenir estas conductas, también se presta asistencia a los adolescentes y a las familias sin recursos económicos, a las que se les ofrecen unas pautas para que aprendan a hacer frente a estas situaciones "extremas".

La presidenta de INPA, que significa Investigación de Psicología Aplicada, ha resaltado que, según los datos ofrecidos por la Fiscalía General del Estado en 2011, unas 5.000 familias habían denunciado a sus hijos por malos tratos y los fiscales advierten que esta cifra es "ascendente".

"Esto hay que corregirlo porque un niño que maltrata, si no se le encauza, será carne de cañón y echará su vida por la borda en el futuro", concluye.