El coso de Almendralejo y la iglesia de Nuestra Señora del Valle de Villafranca, Bienes de Interés Cultural

Plaza de toros de Almendralejo
Foto: GOBIERNO DE EXTREMADURA
Actualizado 15/09/2014 14:28:55 CET

MÉRIDA, 15 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El Diario Oficial de Extremadura (DOE) publica este martes la declaración como Bien de Interés Cultural de la Plaza de Toros de Almendralejo y la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Valle de Villafranca de los Barros, ambos en la provincia de Badajoz, en la categoría de Monumento.

   Los motivos aludidos por el Gobierno regional en nota de prensa para la concesión del reconocimiento, en el caso de la Plaza de Toros de Almendralejo, se explican en que la plaza original de Almendralejo se levantó a mediados del siglo XIX, en un momento de "gran" prosperidad económica vinculada a la vid, el olivo y las industrias de transformación relacionadas con estos cultivos. En el año 1912 se remodeló adquiriendo su aspecto actual en estilo neomudéjar.

   La plaza original se construyó por los alarifes Pedrera y Tinoco y se inauguró en 1843 y su aspecto neoárabe sigue el "modelo" del coso de Madrid, ya desaparecido, de Rodríguez Ayuso.

   En cuanto a las características arquitectónicas del coso, su capacidad es para 6.000 personas con un diámetro de 51 metros. Está construida con mampostería, ladrillo y tapial y su estructura la constituyen arcos apuntados sobre los que apoyan bóvedas que soportan el graderío.

   Pero el elemento "más destacado", según el Ejecutivo extremeño, es la andanada superior, la cual consta de arquería de hierro fundido, labrada en el mismo estilo neomorisco que el resto de la construcción. En este sentido, ha destallado, la estética con "finas" columnas de filiación neonazarí y arcos de herradura angrelados de hierro que "soportan" la cubierta de madera y teja árabe. "En las enjutas de los arcos es destacable la decoración geométrica", ha indicado.

   También "destacan", los motivos taurinos en la barandilla que separa la andanada superior del resto del graderío de forma que, la presidencia adquiere "una mayor presencia" al ser "más alto" el palco que el resto de la andanada.

   La bodega que aparece anexa a la construcción, se trataría de otro elemento "interesante" por cuanto conforma unas dependencias "asociadas" a la explotación vitivinícola de la comarca al insertar "de forma un tanto insólita" un ejemplo de la producción y distribución del vino en el Almendralejo "previo" a la "gran reconversión agraria que se produjo desde mediados y finales de los años cincuenta del siglo XX", ha indicado la Administración autonómica.

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL VALLE

   En el caso de la Iglesia de Nuestra Señora del Valle de Villafranca de los Barros, ha destacado que posee "gran interés" histórico artístico, mezclándose en el mismo los estilos gótico y renacentista del siglo XVI con las partes añadidas en los siglos XIX y XX, de carácter barroco e historicista. "Particularmente destacable en el mismo son la portada de los pies, el atrio y el retablo mayor", según ha resaltado el Gobierno extremeño.

   Así, ha explicado que el origen del templo se sitúa en otro anterior, de dimensiones "más modestas", de tres naves y cabecera "ochavada" con bóveda de crucería y cubierta de madera y que fue a partir de 1508 cuando se inician obras en el edificio, obras que conservarán dicha cabecera mencionada, pero no el resto del mismo.

   A este respecto, ha aclarado que aunque la práctica "totalidad" del templo se terminó en 1550, la portada del Perdón o de los pies, no se concluiría hasta 1574, según una inscripción existente en el sotocoro. Toda la obra fue dirigida por el maestro Andrés de Maeda.

AMPLIACIÓN DEL ESPACIO

   En 1862, debido al "mal estado" del templo, se sustituyeron las tres capillas góticas de la cabecera por una capilla "mayor" de testero plano y cúpula sobre pechinas y crucero.

   Además se aumentó la altura de la torre y se añadieron seis capillas laterales entre los contrafuertes, al prolongarse estos, además de diversos espacios alrededor de la zona absidial y crucero y del atrio de los pies del templo.

   Las reformas continuaron en el siglo XX, de tal forma que en el año 1910 se construyeron las portadas del evangelio y de la epístola, y en 1912 el chapitel que remata la torre, finalmente, en 1953 la iglesia se adornó mediante una serie de pinturas murales.

   Del conjunto monumental, el Gobierno regional ha destacado que la parte "más valiosa" es la correspondiente a la bóveda del sotocoro y a la portada de los pies, que se ejecutaron al mismo tiempo, en torno a 1574.

   Por último, ha explicado que "todo" el conjunto añadido en el siglo XIX pertenece a los estilos tardobarroco e historicista neogótico y que dentro del templo "son importantes varios retablos e imágenes, destacando particularmente, el retablo mayor y la pila bautismal, del siglo XVI, con decoración figurada en relieve e inscripción".

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