El bipartito reivindica su "estabilidad" un año después del 19-J y da por inaugurada "una nueva forma de hacer política"

Galicia Actual
Publicado 18/06/2006 20:40:40CET

Touriño destaca el "clima de confianza" generado por los dos acuerdos suscritos por PSdeG y BNG en sus doce meses de trayectoria común

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

El próximo lunes se cumple un año de las elecciones que propiciaron el cambio en Galicia, tras cuatro mayorías absolutas consecutivas del PPdeG de Manuel Fraga, y que llevaron a PSdeG y BNG a formar una coalición que, 365 días después, destaca su "estabilidad" como Gobierno y da por inaugurada "una nueva forma de hacer política".

Así lo mantuvo en declaraciones a Europa Press el titular de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño, quien consideró que, en estos meses, el bipartito ha sido capaz de "reconducir el rumbo de la gestión política" hacia "un horizonte de confianza", sustentado tanto en el acuerdo suscrito el 23 de julio de 2005 para constituir una alianza de cuatro años como en el que firmó ayer mismo con el líder del Bloque, Anxo Quintana, para consensuar las bases de la reforma del Estatuto.

Para el presidente, desde el principio de legislatura se ha ido "generando un clima de estabilidad" del que valoró, sobre todo, que se haya consolidado "sin rupturas traumáticas ni sobresaltos", pese a que las autonómicas del 19 de junio de 2005 supusieron, por primera vez en la era democrática, la alternancia política en las urnas.

Así, desde que el escrutinio de la emigración confirmó la pérdida de la mayoría absoluta de Manuel Fraga, los responsables de pilotar el cambio se comprometieron a promover "una nueva forma de gobernar" basada en "la transparencia y la cooperación", reforzada ayer con la firma del 'Acuerdo sobre criterios para un Estatuto de todos'. "Con este documento enviamos un mensaje nítido de estabilidad en la misma línea que el 19 de junio", declaró Touriño.

VÉRTICES

En su opinión, un año después del "tan anhelado" cambio, los gallegos "saben que hay un Gobierno" que apuesta por la reorientación económica, la cohesión y la igualdad, que han liderado Vicepresidencia, que asumió las competencias relacionadas con los servicios sociales, y la Consellería de Economía.

Con una partida superior a los 365 millones, el departamento de Anxo Quintana se propuso mejorar la red pública de atención social con "la calidad como máximo referente" y, para ello, firmó con la Fegamp el protocolo de creación del Consorcio Gallego de Servicios Sociales y elaboró una Carta de Servicios Universales. Además, puso en marcha una de las grandes promesas electorales del vicepresidente, el Salario da Liberdade para las mujeres maltratadas, y articuló una "cooperación inteligente" con el Gobierno central para agilizar el traspaso de competencias.

El segundo de los vértices del bipartito descansa en Economía, que se encargó de reorientar el modelo de dinamización hacia la innovación, la productividad y la competitividad. Así, en tan solo dos meses, el equipo de José Ramón Fernández Antonio fue capaz de elaborar los presupuestos autonómicos para presentarlos en el Parlamento en tiempo y forma y, además, desde su toma de posesión, ha encarado una reforma del desarrollo empresarial y ha asumido la elaboración de un nuevo marco de apoyo comunitario para las perspectivas financieras 2007-2013.

En esta línea, también el departamento de Presidencia protagonizó buena parte de la acción del Gobierno, puesto que se encargó de materializar algunos de los compromisos con los que los socios de Gobierno concurrieron a las autonómicas. En la campaña electoral, tanto Touriño como Quintana reivindicaron su apuesta por la regeneración democrática y, para ello, el Gabinete de José Luis Méndez Romeu aprobó la Ley de Transparencia, redactó el borrador de reforma de la Función Pública y fue capaz de firmar con el municipalismo gallego el Pacto Local, tras más de ocho años de negociaciones.

OTRAS PROMESAS

Asismismo, en torno a Política Territorial gravitaron un importante volumen de promesas electorales, entre las que destacó la supresión de los peajes de Rande y A Barcala, la creación de un jurado de expropiación, la agilización en el pago de aquellas anteriores a 1998 y la iniciativa para acometer infraestructuras como la autovía de O Salnés, la Santiago-Brión y la apertura al tráfico del corredor de O Morrazo. Además, el departamento de María José Caride ejerció sus competencias para garantizar la legalidad urbanística y puso en marcha un plan de inspección que ha supuesto la paralización de diversos planes que no se ajustaban a las pautas estipuladas.

Por su parte, Educación consolidó la gratuidad de los libros de texto en toda la educación primaria y en segundo y cuarto de ESO, al tiempo que reguló ayudas para la compra de ordenadores para 10.000 familias y becas para estudiar idiomas en el extranjero. Además, experimentó con la apertura de centros docentes fuera del horario lectivo y se comprometió con la incentivación de la actividad investigadora.

Un objetivo que compartió también la Consellería de Innovación, que elaboró el Plan Galego de I+D+i, hoja de ruta de esta materia para los próximos cuatro años, y que ha puesto los mecanismos para constituir la Agencia Gallega de Desarrollo Industrial y diseñar una política energética propia. Al respecto, también el departamento de Cultura quiso aplicar líneas estratégicas particulares y, para ello, redefinió la Cidade da Cultura y promovió inciativas inéditas como la puesta en marcha de las selecciones autonómicas y la planificación del Ano da Memoria.

Sanidade coincidió en apostar por políticas propias y, por primera vez desde que se transfirieron las competencias, aprobó unas directrices organizativas de las que saldrá el Plan de Salud, prácticamente ultimado. Además, el equipo de María José Rubio asumió la reducción de la deuda sanitaria, acometió un proceso de consolidación de empleo de calidad y potenció el área social, con la extensión de la epidural y la dispensación de la píldora postcoital.

POLÍTICAS PROPIAS

Por su parte, Medio Rural sustituyó las cámaras agrarias provinciales por el Consello Agrario y asumió una nueva política de infraestructuras mediante la elaboración del PEIM, además de la creación de mesas del vino, de la leche y de la madera como "instrumentos de diálogo permanente" y las acciones encaminadas a favorecer el relevo generacional de titulares de explotaciones.

Pesca se dedicó a incentivar proyectos colectivos, amplió el seguro colectivo para inmigrantes enrolados en buques gallegos, instauró uno de mal tiempo y presentó el proyecto Cidade do Mar; y Medio Ambiente acometió una profunda reordenación para garantizar la protección natural mediante la suspensión de minicentrales, la negociación para paralizar saltos y la construcción de parques eólicos en espacios protegidos, al tiempo que activó los mecanismos para crear el Centro de Investigación e Información Ambiental de Galicia.

Mientras, la Consellería de Traballo elaboró el anteproyecto de ley para la inserción laboral de las mujeres, que incluye mecanismos de discriminación positiva, un plan de choque contra el desempleo juvenil y pactos sectoriales de estabilidad. No obstante, la medida más importante del Gabinete de Ricardo Varela ha sido la confirmación de una de las grandes apuestas electorales de Touriño: la constitución del diálogo social entre la Administración, la patronal y los sindicatos, con el objetivo de promover empleo de calidad.

Por último, el definitivo de los departamentos de nueva creación, el de Vivenda, reguló el Plan 2005-2008, que incluye importantes ayudas para el acceso a vivienda protegida, y elaboró un nuevo programa de promoción del alquiler para las rentas con más dificultades. Además, resolvió un programa de ayudas para el remate exterior de las viviendas y diseñó un área residencial pionera en el campus universitario de Elviña, en A Coruña, destinada a los estudiantes y miembros de la comunidad académica.