El enólogo Bertrand Sourdais insta a los viticultores gallegos a reducir la humedad de la viña con algas para evitar plagas

Actualizado 04/12/2008 20:29:54 CET

Advierte de que el calentamiento global genera unos vinos "más maduros" que "pegan muy bien con el gusto general de la gente"

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El enólogo francés Bertrand Sourdais recomendó hoy a viticultores e investigadores gallegos el empleo de algas para contribuir a reducir la humedad de la viña y, así, evitar la aparición de enfermedades propiciadas por hongos como el mildiu, especialmente frecuente en Galicia durante las últimas campañas.

En una entrevista concedida a Europa Press tras su invención en el Espacio de Innovación Vitivinícola que organiza la Fundación Empresa-Universidad Gallega (Feuga), este reconocido experto aseguró que diversas bodegas y viticultores del Bierzo (León) "trabajan desde hace tiempo con algas y cobre para luchar así contra esta plaga".

Según explicó, las algas absorben la humedad de la planta y, por ello, las recomendó especialmente a los productores gallegos.

Procedente de una familia vinculada desde hace "cinco generaciones" al cultivo de la vid y la producción vinícola, Sourdais es firme defensor de las técnicas biodinámicas, es decir, aquellas que combinan las condiciones del suelo, el ciclo vital de la planta y la situación de los planetas.

"Nuestros abuelos consultaban la luna para plantar unos ajos y sabían qué se debía plantar en cuarto menguante", aseguró para añadir que, en los últimos cien años, "se ha perdido de vista la calidad del propio cultivo". Sourdais es partidario de "recuperar" la observación y el estudio del vegetal y, en este caso, de la vid, así como de su comportamiento.

SIN FERTILIZANTES

Sus recomendaciones a los viticultores e investigadores gallegos pasan por "ver, hacer y comprobar qué pasa" con respecto a los cuatro "puntos fundamentales" que conforman "a un buen vino": el microclima, el vegetal, suelo y "nosotros" --el viticultor--, según manifestó a Europa Press. En su opinión, ninguno de los cuatro elementos ha de prevalecer sobre los demás. "Si el suelo es dominante, entonces echaremos en falta la fruta", indicó.

Así, Sourdais descarta la utilización de fertilizantes y abonos en el cultivo de la vid. "La vida lleva miles de años en esta tierra y ha sobrevivido sin fertilizantes, esta es una parte moderna que hemos inventado unos cien años atrás, con todas sus consecuencias", aseveró para señalar que la única finalidad de estos componentes químicos es "la mejora de rendimientos".

Sus consejos a los viticultores se centran en primar la "calidad nutritiva de la uva" mediante el trabajo del suelo, "hay que labrarlo, darle aire, oxigenarlo", y procurar "que haya vida". El enólogo francés sí admite el uso de compost de procedencia animal o vegetal. "Hay que dar de comer al suelo para que se vaya espabilando, que coma y trabaje y que ese trabajo tenga una respuesta sobre la planta que estás cultivando", insistió.

RIESGOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El enólogo francés no dudó en afirmar que el cambio climático "es un hecho" cuyas primeras consecuencias se traducen, a su parecer, en un aumento de la graduación alcohólica de los vinos, que se caracterizan por ser "más calurosos y muy maduros". Esta circunstancia se comprobó, a su juicio, en buena parte de las cosechas españolas comprendidas entre 2003 y 2006.

"Pega bien con el gusto general de la gente, que está buscando cada vez más vinos más redondos, más suaves y maduros", expuso. "Hay que tener mucho cuidado porque, para mí, una uva está verde, madura y sobremadura; la mejor expresión de un vino es cuando la uva está madura, ni antes ni después", puntualizó.

La incidencia del calentamiento global se puede medir, según señaló, en la graduación de los vinos, que antes rondaban los 11 y 12 grados mientras que hoy ya superan 13 y 14. "Se puede ver fácilmente hablando con la gente mayor", insistió.

Así Sourdais reiteró que la presencia de vinos más maduros en el mercado es tan elevada que, en lugar de citar ejemplos de producciones en las que se aprecia esta característica, es "más sencillo" dar nombres de los caldos "más frescos". Entre ellos citó los elaborados con la variedad godello, "aguanta un poquito más, es fresca, ácida y hace un vino nervioso".

Precisamente, el enólogo francés reconoció a Europa Press que su "blanco favorito de España" es 'Nora da neve' que elabora la bodega Viña Nora ubicada en As Neves (Pontevedra), amparada por la denominación de origen Rías Baixas. "Es un vino muy bien trabajado, con una buena expresión del albariño y del suelo, es sorprendente, muy mineral", defendió.

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