Galicia registró unos 2.200 incendios que quemaron 3.400 hectáreas hasta junio frente a 6.000 fuegos en 2005

Actualizado 10/07/2006 16:35:53 CET

Medio Rural considera "razonable" el nivel de registros en el primer semestre y lo atribuye a que el año "climáticamente vino muy bien"

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

La comunidad gallega registró en los seis primeros meses del año 2006 unos 2.200 incendios forestales que quemaron unas 3.400 hectáreas frente a los casi 6.000 fuegos contabilizados en el mismo periodo de 2005 que arrasaron unas 12.000 hectáreas.

Así lo destacó hoy, en declaraciones a los medios, el director xeral de Montes e Industrias Forestais, Alberte Blanco, tras la presentación del libro 'Os incendios forestais en Galicia', publicado por el Consello da Cultura Galega, y coordinado por Francisco Díaz-Fierros y Plácido Baamonde. Blanco calificó de "nivel razonable" los registros del primer semestre de 2006.

En este sentido, vinculó los datos del primer semestre de 2006 a la "situación coyuntural de tipo climático" pero insistió en que "hay que mejorar" en los próximos años y, puntualizó, "sólo las medias darán la eficiencia de la política a implementar".

El director xeral de Montes, que llamó a la prudencia, explicó que el año "climáticamente vino muy bien", sobre todo, en primavera, lo que hizo que "bajara enormemente" el número de registros de fuegos en los meses de marzo y abril, así como en enero de 2006. No obstante, precisó que los repuntes se constataron en mayo y junio.

"Hay un índice razonable de incendios en estos momentos, perfectamente resolubles con el dispositivo que tenemos y esperamos que no se produzcan graves alteraciones durante el resto de la temporada", aseveró el responsable de Montes. Sin embargo, insistió en que eso "no se puede prever".

Actualmente, las zonas de la comunidad gallegas consideradas como las más castigadas se localizan en el litoral y en el sur de Galicia. Así, la comarca de O Barbanza, zonas costeras de Pontevedra y el norte de la provincnia de A Coruña, como Ferrol, son declaradas como "de especial riesgo".

COLABORACIÓN CIUDADANA

Al respecto, el director xeral apuntó que "parece" que puede hacer un verano "un poco inestable" lo que, a su juicio, "puede favorecer la disminución del número de registros". No obstante, manifestó que la condición climática "no puede ser el único elemento sobre el que basar la estadística de incendios sino que es necesaria la colaboración ciudadana".

Por ello, indicó que la administración realiza un "gran esfuerzo preventivo y disuasorio" en materia de incendios forestales pero subrayó que es necesaria la colaboración de todos los vecinos. "Gran parte de los incendios se producen por negligencia, temeridad, o por tendencia criminal", explicó y precisó que esta última causa es "la menos" frecuente. "La gente debe comunicar estas actuaciones porque vamos a pagar todos", aclaró.

En este sentido, en su intervención durante la presentación del citado libro, Alberte Blanco subrayó que la sociedad "tiene que ser protagonista y corresponsable de las políticas" que promueve la Xunta en materia contra incendios.

Blanco recordó que Galicia se sitúa a la cabeza del ránking de gasto por hectárea y habitante, "muy por encima de comunidades con mucha mayor población y superficie", como Andalucía, Aragón o las dos Castillas.

En cuanto al número de fuegos, el citado volumen recoge que la cuota de participación de 2005, 46,56%, es inferior a la media de los últimos 10 años, 54,56% y destaca que Galicia se mantiene en la franja del 50% de los incendios de todo el Estado español, lo que refleja la "gravedad" de la situación.

Al respecto de la superficie total quemada, la cuota de participación de 2005, 32,87%, supera la media de la última década, 25,33%. En el periodo que oscila entre el 12,79% de 1999 y el 40,13% de 1996, destaca que siendo el número de incendios de Galicia, próximo al 50%, la superficie arrasada se aproxima al 25%.

CAUSAS

El mantenimiento en los últimos 11 años de una media de 10.000 incendios anuales y más de 32.200 hectáreas de superficie quemada, con una tendencia a la alza en los últimos tres años revela, según Alberte Blanco, la existencia en el medio rural de "problemas estructurales graves".

Así, Blanco vinculó el incremento del número de incendios en Galicia con el abandono de la actividad agraria y el aumento de la edad media de los trabajadores del rural, además de la dispersión población en más de 30.000 núcleos.

Las quemas controladas, según Blanco, suponen un "índice muy elevado" al que hay que ponerle "algún tipo de control" ya que implica, según subrayó el director xeral, un "polvorín" que "es necesario cambiar". "No es un problema de más personal ni más medios", aseveró, sino que lo atribuyó a prácticas "tradicionales" agroforestales como la quemas de restos o de matorrales realizadas, muchas de ellas, "de manera negligente".

LIMPIEZA MONTES

Hace una semana la Xunta publicó el decreto por el que los propietarios de fincas son responsables de la limpieza y mantenimiento de estas para prevenir incendios forestales. Al respecto, Blanco indicó que la administración pondrá en marcha una campaña de información con un tríptico y con charlas en las parroquias.

Por ello, aseguró que hasta que la población del medio rural haya interiorizado la normativa la administración no será "drástica" en la aplicación de sanciones, por lo que, advirtió, la "presión irá en aumento" conforme se pongan en marcha medidas como el banco de tierras. "Esto llevará un tiempo y no podemos esperar grandes resultados a corto plazo", señaló.

Al mismo tiempo que se proporcionará información, la Xunta también abrirá expedientes informativos que, advirtió el director xeral de Montes, "pueden acabar o no en sanción para que los vecinos se den cuenta de que hablamos en serio". "No se trata de ir con la tarjeta de multa por delante sino que hay que explicar que se involucren y tomen medidas", afirmó. "No se trata de amenazar a nadie, seremos serios y exigiremos responsabilidades", sentenció.

DETENIDOS

Otro de los aspectos destacados por el responsable de Montes se refirió a los detenidos por su implicación en los incendios forestales. Al respecto, señaló que en los seis primeros meses de 2006 se contabilizó un índice similar al año pasado y destacó una "mayor premura" en la identificación de las causas.

Así, valoró, con respecto a algunos incendios notables que hubo en mayo y junio, la "rapidez" de la detención de las personas implicadas. "Muchas veces son negligencias e involuntarios", agregó. "Esperamos que este nivel de eficiencia de las fuerzas de seguridad se vaya incrementando a medida que se produzcan los incendios", manifestó.

Según recoge el libro presentado hoy, en 2004 fueron detenidas 104 personas vinculadas con incendios forestales y en 2005 el número se redujo a 69. El perfil del incendiario, según recoge el volumen que responde a unas jornadas celebradas en noviembre de 2005, se corresponde con un varón en el 98% de los casos de entre 40 y 65 años, que procede de la misma provincia o ayuntamiento de comisión del delito y que, habitualmente, actúa en solitario.

En esta línea, Alberte Blanco trasladó la necesidad de ir acotando y que la gente "se dé cuenta de que el fuego es peligroso". Además, insistió en que la práctica cultural de incendios para la eliminación de restos agrícolas y forestales "hay que reducirla drásticamente si se quiere mejorar resultado".

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies