Más de 50 patrullas del Ejército y una sección de la Unidad Militar de Emergencia vigilarán el monte este verano

 

Más de 50 patrullas del Ejército y una sección de la Unidad Militar de Emergencia vigilarán el monte este verano

Actualizado 01/03/2007 20:30:37 CET

Medio Rural justifica la no renovación del convenio con Interior en 2006 a que el contingente ofrecido era "simbólico y no disuasorio"

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Comunidad gallega contará en la época de máximo riesgo de incendios con un mínimo de 50 patrullas estables del Ejército --integrada por seis personas cada una-- y una sección de la recién creada Unidad Militar de Emergencia, que "prácticamente se estrenará en Galicia" y que estará integrada por 60 efectivos, seis motobombas, dos motrices y seis helicópteros.

Así lo anunció en la Comisión de Agricultura el director xeral de Montes, Alberte Blanco, quien adelantó que este despliegue en los montes gallegos para labores de vigilancia, disuasión y de Protección Civil tendrá "coste cero para las arcas" de la Comunidad y forman parte de un Plan de Contingencias que, en estos momentos, la Xunta negocia con el Ministerio de Interior.

Asimismo, avanzó que ya para marzo y abril --meses que integran la precampaña de verano contra los incendios forestales-- habrá un despliegue en las zonas de mayor riesgo de fuegos de efectivos y contingentes previstos en otros convenios existentes con el Gobierno central.

"NO HAY COLOR"

Alberte Blanco comparó este despliegue del Ejército para la campaña de máximo riesgo de incendios forestales en Galicia de este año, con el de 2005, en el que un convenio de 220.000 euros con el Ministerio de Interior ofrecía 54 personas repartidas en nueve patrullas.

"No hay color", sentenció el director xeral de Monte, quien recordó que el anterior responsable de este área del Gobierno popular ya había reconocido que este convenio con Interior "no era positivo". Según relató, su argumento se basaba en una "evaluación técnica", tras constatar que la presencia de 54 efectivos del Ejército era "testimonial" y "no resolvía ningún problema" al ser un número reducido de personas, que no cumplía con su carácter disuasorio.

Por ello, Alberte Blanco justificó la decisión del Bipartito de no renovar este acuerdo el pasado año, ya que el número de efectivos suponía un contingente "puramente simbólico y no disuasorio".

No obstante, reconoció que la ola incendiaria entre el 4 y 15 de agosto, obligó a la Dirección Xeral de Montes a solicitar el "auxilio" del Ejército "24 horas después" de que se iniciase la crisis, "porque no tenemos ningún tipo de complejo en emplear medios del Estado para solventar un problema", esgrimió.

En todo caso, aclaró que las tareas de estos 2.000 efectivos no fue para apagar los fuegos, sino de ayuda a la ciudadanía y para labores de Protección Civil, tras los 1.051 casos de nivel 1 de alerta registrados en once días. Así, recordó que, debido al momento en que se desplegaron en el territorio gallego, "ni siquiera llegaron a hacer tareas disuasorias".

Ante este anuncio, el Grupo Parlamentario del PPdeG --autor junto al BNG de la pregunta que originó esta respuesta-- consideró este despliegue del Ejército "muy positivo", ya que destacó que la presencia de estos efectivos implica un efecto "disuasorio" para los incendiarios y, consecuentemente, una reducción del número de fuegos.

CONSELLEIRO AUSENTE VERSUS AUTISTA PARLAMENTARIO

"Bienvenido sea (el despliegue del Ejército) y bienvenidos al sentido común", le indicó el portavoz popular, Roberto Castro, quien se dirigió en todo momento al director xeral de Montes como el "conselleiro ausente", en referencia a que, tras la polémica abierta con Alberte Blanco por sus acusaciones a alcaldes del PPdeG de "sabotaje" al dispositivo contraincendios, los populares habían solicitado que las preguntas de este área fuesen contestadas por el titular de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal.

Sin embargo, Alberte Blanco consideró más apropiado el apelativo de "ausente" para el diputado popular Roberto Castro, al que le recriminó, "con todo cariño, su autismo parlamentario", aludiendo a su incapacidad "para no escuchar o no querer escuchar" diferentes datos que le ofreció durante su comparecencia en comisión, con lo que llegó a la conclusión de que "tiene un desconocimiento profundo del sector".

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