Argal asegura que estudios científicos descartan que la bacteria del botulismo pueda contenerse en el jamón envasado

Actualizado 22/06/2006 23:08:06 CET

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

El grupo Argal se remitió hoy a los estudios e informes redactados por expertos para asegurar que la bacteria que provoca el botulismo pueda contenerse en el jamón envasado, después de que se atribuyese a este producto el origen de los síntomas de dos vecinos de Pazos de Borbén (Pontevedra), que ayer ingresaron en el Complejo Hospitalario de Vigo, si bien de uno de ellos ya se ha descartado la afección por este brote.

Al respecto, Argal aludió al estudio 'Riesgos microbianos asociados al jamón curado' realizado y publicado por el Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, junto con el Departamento de Zootecnia del Área de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura, que revela que la 'clostridium botulinum', causante del botulismo, es una bacteria cuyo poder patógeno radica en la neurotoxina que produce durante su crecimiento.

En este sentido, potencialmente puede estar presente en cualquier alimento, si bien de los siete tipos reconocidos, ninguno puede germinar a cantidades de agua inferiores a 0,93-0,94, por lo que "hay que descartarla como bacteria peligrosa en el jamón curado loncheado", según figura en 'Riesgos Microbianos Asociados al Jamón Curado: Ordoñez, J.A.; Asensio, M.A; y de la Hoz, L'. Además, informó de que el catredrático de Fisiología Humana de la Universitat Autònoma de Barcelona y Jefe del Servicio del Laboratorio de Análisis Clínicos del Hospital Universitari Trias i Pujol de Barcelona, August Corominas, afirma que esta toxina puede estar presente en diversos tipos de alimentos, pero que especialmente suele contenerse en conservas o productos enlatados.

En este sentido, afirmó que "para la intoxicación humana deben transcurrir algunos días desde la conserva hasta su consumo y el alimento debe consumirse sin calentamiento". "Por otra parte, en general los alimentos botulígenos tienen un aspecto dudoso, olor rancio, sabor amargo, aspecto descolorido", añadió.

Igualmente, resaltó que para el diagnóstico, aparte de la sintomatología clínica, debe hacerse un exhaustivo estudio epidemiológico y nutricional de los últimos cinco días e intentar determinar la toxina botulínica o el germen en sangre, en heces o en jugo gástrico.

También debe estudiarse el germen en el alimento sospechoso por lo que, a priori, es "difícil" pensar en una contaminación de un jamón bien curado y bien elaborado y correctamente manipulado. "Es difícil atribuir la posible infección a un alimento determinado sin haber estudiado todos los alimentos ingeridos en los últimos días", añadió, tras lo que concluyó que "debe hacerse un estudio profundo para determinar la causa".

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