El capitán del 'Alakrana': "el secuestro ha convertido el trabajo de mi vida en un infierno"

 

El capitán del 'Alakrana': "el secuestro ha convertido el trabajo de mi vida en un infierno"

Secuestro del buque Alakrana
Ministerio de Defensa
Actualizado 07/02/2011 14:27:24 CET

El marinero gallego Pablo Costa: "Nos decían que no les mirásemos a los ojos"

MADRID/SANTIAGO, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

El capitán del 'Alakrana', Iker Galbarrietu, ha asegurado este lunes ante el tribunal que se encarga de juzgar a los dos presuntos piratas Raageggesey Hassan Aji y Cabdullahi Cabduwilly, alias 'Abdu Willy', que el secuestro ha convertido el trabajo de su vida en "un infierno".

Galbarrietu ha explicado que la tripulación, parte de ella gallega, en pleno ha tenido que recibir ayuda psicológica. "Lo que es el trabajo de tu vida, pasa a ser un infierno: siempre tienes miedo en el cuerpo, por tu familia, por la responsabilidad que tienes sobre la gente del barco", ha declarado.

El testigo ha relatado el inicio del secuestro y ha recordado que cuando vieron acercarse dos embarcaciones al 'Alakrana' supieron que se trataba de un secuestro. "Como sabíamos lo que era y no teníamos capacidad de maniobra tuvimos que dejar que nos abordasen", ha explicado y ha indicado que todos los piratas "iban armados" y "dispararon a bordo del barco y desde los botes". "Hubo también un montón de golpes en ese momento; me pegaron, menos en la cara, por todas partes", ha agregado.

Con voz firme y seria, el capitán reconoció a los dos acusados como integrantes del grupo de piratas. Ha detallado que lo primero que se llevaron fue el dinero de la caja del barco. Después el grupo de secuestradores hizo un recorrido por los camarotes, donde se llevaron los efectos personales de toda la tripulación.

Los dos acusados se enfrentan a 220 años de cárcel por 36 delitos de detención ilegal --6 años por cada uno de los marineros-- y robo con violencia y uso de armas, que está tipificado con 4 años más. Las acusaciones particulares de cuatro marineros les acusan, además, de un delito de asociación ilícita.

Galbarrietu ha añadido que la detención por parte de la fragata 'Canarias' de los Hassan Aji y 'Abdu Willy' convirtió la situación vivida por la tripulación en "algo insostenible". "Nos pegaron entonces más de lo normal, aumentó la frecuencia con la que nos amenazaban y nos golpeaban", ha indicado.

El capitán ha rememorado los malos tratos sufridos durante los 47 días que duró el secuestro y ha destacado que tenían dificultades para asearse e incluso para acudir al servicio. "Había veces en que no nos dejaban ir al baño y había que hacérselo encima", ha dicho. "Cuando te permitían ducharte o lavarte la boca era cómo una fiesta", ha agregado.

Ha mencionado ante el tribunal al jefe y negociador somalí Mohamed Jamma --al que ya se han referido otros de los testigos, como el patrón Ricardo Blach-- y ha dicho que "siempre daba largas" sobre el fin del secuestro.

"DECÍAN QUE NO LES MIRÁRAMOS A LOS OJOS"

La sesión del juicio de este lunes comenzó con la declaración del marinero y espibotero del 'Alakrana', el gallego Pablo Costa, que, como sus compañeros, ha relatado el secuestro. "Nos decían que no les mirásemos a los ojos", ha indicado.

Costa --visiblemente nervioso y emocionado, hasta el punto de que la presidenta del tribunal se ha visto obligada a suspender la vista oral unos minutos-- también ha reconocido a los dos acusados como integrantes del grupo de secuestrados.

El marinero se encargó en tres ocasiones de transportar a tierra con una lancha a los somalíes con objeto de que recogieran allí armas o nuevos efectivos. En uno de esos desplazamientos fue golpeado por los secuestradores.

Por su parte, el engrasador gallego José Carlos Meira, último en prestar declaración, coincidió con los dos anteriores testigos en su identificación de 'Abdu Willy' y Hassan Aji como dos de los piratas armados que secuestraron el atunero en octubre de 2007.

"Nos hacinaron como animales", ha explicado Meira que ha relatado la violencia desencadenada por la detención de los dos acusados. "Esa noche fue muy dura", ha indicado y ha añadido: "ese día me dí cuenta de que había alguien rezando por nosotros".

El engrasador ha recordado también la liberación y ha asegurado con orgullo que precisamente fue él quien arrancó la máquina una vez que los piratas abandonaron el barco. En cuanto a las secuelas sufridas, Meria ha añadido que estuvo en tratamiento ya que "no conseguía dormir bien". El juicio se reanudará mañana con la declaración de otros tripulantes del 'Alakrana'.

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