Centenares de vecinos de As Pontes y Cerceda reclaman en Madrid futuro para las térmicas y estabilidad en sus empleos

Vecinos de As Pontes y Cerceda en marcha negra
EP
Actualizado 22/10/2010 16:25:01 CET

MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

Más de mil vecinos de las comarcas mineras de As Pontes y Cerceda, localidades que reúnen unos 16.000 habitantes, han protestado este viernes frente al Ministerio de Industria contra el impacto del decreto del carbón sobre las centrales térmicas gallegas.

Después de un "duro" viaje de varias horas hasta la capital en autobús, y a ritmo de canciones populares gallegas, tanto trabajadores directos de las centrales como indirectos y familiares se concentraron para subrayar que "mineros no sólo son los que trabajan en la mina, sino todos los que viven del carbón".

Con estas palabras, Vicente, cuyo padre trabajó en la mina hace 50 años y que regenta una carnicería en As Pontes expresaba el sentir general de todos los habitantes de ambas poblaciones gallegas. "La tarta es grande y hay que repartirla", defendía, a la vez que apuntaba que "no se puede desvestir a un santo para vestir a otro".

Según explicó el regidor pontés, Valentín González Formoso, la decisión del Ministerio de Industria incentiva el uso del carbón nacional, lo que perjudicará a las centrales térmicas gallegas que, hace tres años, transformaron su actividad para adaptarse a un nuevo carbón importado.

Según las previsiones de las empresas de las centrales de la zona, la actividad caerá al menos un 20 por ciento, después de que sólo el ayuntamiento de As Pontes, tal y como González cifró, invirtieran 300 millones de euros para transformar la central térmica.

La protesta contaba incluso con el apoyo de antiguos trabajadores de la mina que, hace años, ya perdieron su puesto de trabajo. ESte viernes, después de cinco años fuera de la mina, y encargado de la limpieza del pueblo coruñés de As Pontes, Antonio aseveró que "la gente está muy descontenta". "Hay puestos de trabajo que se van al garete", vaticinó ataviado con un típico casco minero.

Entre los manifestantes se podía ver mucha gente joven de ambas poblaciones. Según Vicente, muchos de ellos están preparados con carreras que tienen que ver con la minería o con la zona, futuras profesiones que dependen de la actividad de las centrales y jóvenes, denuncian, que están condenados a "emigrar".