La defensa plantea el móvil pasional como "desencadenante" del crimen de Teis pero la acusación mantiene las condenas

Actualizado 24/10/2007 23:12:49 CET

El acusado utilizó su derecho a la última palabra para pedir perdón a los padres y novia de la víctima

VIGO, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La defensa del acusado del crimen de Teis, en Vigo, planteó hoy, en la presentación de su informe final, el móvil pasional como posible "único desencadenante de la tragedia" en el juicio que se sigue en la Sección 5º de la Audiencia provincial de Pontevedra en Vigo contra Sergio G.P., de 26 años de edad, como autor de la muerte de Pablo D.F., de 23 años.

El abogado defensor de Sergio manifestó ante el jurado que "quedó acreditado" que entre el acusado y la novia de la víctima había "al menos una relación especial" y que esa relación "quizá era mucho más especial en la cabeza de Sergio", por lo que esta "relación secreta y difícil" pudo ser el único desencadenante del crimen.

Por otra parte, el letrado mantuvo su petición de cuatro años de prisión por un delito de homicidio, y recordó que en este caso concurren por un lado la "eximente incompleta de enajenación mental transitoria", debido al "estado pasional y la ansiedad" que hizo perder al acusado la consciencia de la realidad. Además, alegó que hubo "arrebato, conmoción pasional, y colérica reacción que le llevó a asestarle varias puñaladas a la víctima".

En el informe final la defensa recordó que Sergio G.P. reconoció ser autor de la muerte de Pablo y del incendio "en todo momento", aunque matizó que durante el juicio no se ha probado la premeditación ni que atacase a la víctima de forma repentina, sino que hubo una discusión previa.

En cuanto al delito de incendio, éste fue admitido por la defensa que, no obstante, solicitó que se tuviese en cuenta la eximente de enajenación por "estar herido el acusado y cubierto de sangre", y la atenuante de obcecación, por estar rodeado de sangre y ofuscado.

ACUSACIÓN.

El ministerio fiscal mantuvo su petición de 21 años de prisión por asesinato y una petición de seis años por un delito de incendio en grado de tentativa, mientras que desestimó finalmente la petición de nueve meses de cárcel por daños.

Según sostuvo la acusación pública, Sergio G.P. actuó siguiendo un plan preconcebido y atacó a Pablo D.F. "por sorpresa y sin que este tuviese oportunidad de defenderse". De hecho, la fiscal destacó el comportamiento "violento y cruel" del acusado porque la víctima estaba en una situación de desventaja y "todas y cada una de las 42 heridas que le asestó le causaron gran dolor".

Por su parte, la acusación particular también mantiene su petición de condena de 25 años por asesinato, seis años por delito de incendio y añade nueve meses por un delito de daños. Asimismo, coincidió con la Fiscalía en que el crimen se cometió "con premeditación" y rechazó que el acusado tuviera que estar afectado por "algún problema mental", ya que "en todo momento sabía lo que hacía".

El abogado de la familia incidió, además, en el hecho de que Sergio G.P. provocó un incendio en la vivienda de la víctima "con el propósito de borrar huellas", al tiempo que subrayó que el ataque se produjo "sin previo aviso". Esta parte desestimó la atenuante de la confesión que si tienen en cuenta la Fiscalía y la defensa, ya que considera que Sergio "sólo confesó estando bajo custodia policial".

"PERDÓN".

Tras la presentación de los informes finales por cada una de las partes, el acusado hizo uso de su derecho a pronunciar la última palabra en el juicio y "pidió perdón" a la familia y a la novia de la víctima.

Sergio G.P. manifestó que no pudo prever que "parando allí aquel día pasaría lo que pasó". Además, recordó que instantes después de cometer el crimen telefoneó a la novia del fallecido para advertirle de lo que había hecho, momento en el que le pidió perdón "aunque ella ya lo olvidó".

En su intervención final, el acusado aclaró que con aquella llamada intentó "pedir disculpas" y que "eso mismo" es lo que hoy pretendió transmitir a los padres de la víctima.

Con las sesiones de hoy finalizaron las pruebas previstas en el juicio y, a partir de mañana, una vez que se le entregue el objeto de veredicto, el jurado se reunirá para deliberar y decidir si el acusado es culpable o no. A partir de ahí, es la juez la que debe redactar la sentencia y determinar la pena.

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