La mujer boliviana que denunció a un policía local de Vigo por agresión presentará un vídeo de los hechos como prueba

Actualizado 24/10/2007 19:00:19 CET

Asegura tener "miedo" porque el agente pasó al día siguiente "de paisano" por delante del local

VIGO, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ciudadana de nacionalidad boliviana que denunció a un policía local de Vigo por una supuesta agresión, racismo y acoso afirmó hoy que dispone de un vídeo, grabado con un teléfono móvil por un cliente del bar en el que ocurrieron los hechos, en el que se puede visualizar lo ocurrido, e indicó que lo aportará como prueba que corrobore su versión.

La mujer, Lizbeth Castro, titular del Bar Sol y Luna ubicado en el número 135 de la calle Urzáiz, y que reside de manera legal en Vigo desde hace siete años, explicó en declaraciones a Europa Press que tanto ella como su marido se sienten "muy mal" tras los hechos ocurridos el pasado 13 de octubre, cuando la policía entró en el local y acabó deteniéndola a ella, a su hermana y su marido por un supuesto delito de atentado a la autoridad.

Tras estos hechos, la mujer interpuso la denuncia, que tramita el Juzgado de Instrucción Número 2 de la ciudad, el pasado 15 de octubre y que conlleva la celebración de un juicio de faltas previsto para el próximo 16 de noviembre.

EMPUJONES.

La víctima aseguró que hasta ahora no ha prestado declaración ante el juez por esta denuncia, pero afirmó poseer una grabación de lo ocurrido en la cafetería en la que, según ella, se demuestra que fue empujada en varias ocasiones y "que el agente gritaba continuamente" y profería insultos y en el que no se constata ninguna agresión a los policías.

Según su versión, el suceso ocurrió sobre las 00.30 horas, cuando había varios clientes en el bar, donde habitualmente se reúnen inmigrantes latinoamericanos "para charlar y hablar de sus cosas de forma civilizada", cuando un agente policial entró y pidió la documentación del bar a su titular, "sin decir nada de que hubiese ruido o estuviese la música alta", tal y como afirmó la policía.

Así, la mujer fue a buscar los papeles, cuando el agente "dio un puñetazo en la puerta" que, según puntualizó, le hizo "daño en la cabeza, espalda y las rodillas". Al preguntarle la agredida el porqué de esa "agresividad", el agente le preguntó "quién se creía que era" y le dijo que se fuera a su país "a montar un chiringo", momento en el que el marido, el también boliviano Samuel Luján, intervino para pedir explicaciones.

"Empezó a provocar a mi marido y le llamó chulo de mierda", comentó, al tiempo que, según ella, se dirigió a ambos como "sudacas de mierda". La mujer también afirmó que recibió varios empujones y que escuchó como su marido se quejaba y pedía que le aflojasen las esposas de las que "a día de hoy todavía tiene la marca en sus muñecas".

Al lugar llegaron otras dos patrullas más y finalmente fue detenido el hombre. Momentos más tarde fue arrestada la mujer. "Una vez que dije que quería interponer una denuncia por lo ocurrido", explicó. Asimismo, también fue detenida la hermana de Castro que, según la denunciante, "sólo estaba mirando". De este modo, los trasladaron a dependencias policiales "y el bar quedó abierto, por lo que una amiga quedó al frente y lo cerró", destacó.

En la Comisaría de la Policía Nacional, Castro aseguró que el agente "intentaba provocar y reírse" de ella y que no la dejaron declarar ni interponer una denuncia. Según añadió, su marido "sí declaró", y los dejaron libres a mediodía del sábado. El arresto se debe a un delito de atentado a agente de la autoridad, por la supuesta agresión a los agentes, algo que la mujer negó.

"ACOSO".

Castro destacó que el mismo sábado sobre las 14.00 horas vio al mismo policía "vestido de paisano" que pasaba con un coche cerca del bar, se detuvo "y se echó a reír". "No quiero salir de casa porque tengo miedo", aseguró, al tiempo que dijo que, desde ese sábado, no ha vuelto a trabajar en el local, donde sí acude su marido cada día porque "si no lo hace él, quién lo va a hacer", argumentó.

Asimismo, además de esta la situación de "acoso", explicó que "la noche de ese mismo sábado mandaron a la Policía Nacional al bar y detuvieron a cinco inmigrantes" por estancia irregular.

Por ello, afirmó estar "insegura, psicológicamente muy afectada y destrozada" tras lo ocurrido en esos días. "Entre lo que más me molesta es que no me dejaran hablar en Comisaría", explicó y criticó "la forma tan agresiva" con la que, supuestamente, le trataron los agentes.

Por el momento, Castro ya declaró ante el juez por motivo de la denuncia policial de los hechos, sobre los que precisó que el agente declaró que le amenazaban "con ponerle una bomba en el coche" y que le habían agredido, algo que la mujer negó, al tiempo que aseguró haber sido la perjudicada.

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