El Obispado de Lugo cree que "ceder" en Friol atentaría "contra el principio de igualdad"

Actualizado 29/03/2017 15:33:59 CET

   Subraya que el sacerdote "no es un funcionario" y recuerda que "las parroquias no son propietarias" de éste

   LUGO, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

   El Obispado de Lugo ve "adecuada" la "solución" del cambio de un cura que llevaba varias parroquias de Friol y Guitiriz y considera que "ceder" ante las presiones de vecinos sería "atentar contra el principio de igualdad".

   Así lo ha manifestado, a preguntas de los medios en una comparecencia en Lugo el vicario mayor de la diócesis, Mario Vázquez, quien ha explicado que "ceder en este caso ante lo que se pide sería atentar contra el principio de igualdad y la justa redistribución del clero en la diócesis".

   En este sentido, ha defendido que la solución buscada para Friol era adecuada "después de pensarlo mucho" y tras "haber escuchado a las distintas instituciones de la diócesis". Por ello, considera que acceder a la petición de los vecinos supondría "concederles un privilegio a algunos grupos que no son la mayoría de los fieles católicos practicantes".

   Al respecto, ha apuntado a "algunos grupos que no practican y que pertenecen a algunas organizaciones políticas" y que, según ha sostenido Vázquez, "están ejerciendo presión que es inadecuada".

   "El pueblo fue escuchado, lo escuchamos de distintas formas", ha explicado, para matizar que escuchar sirve "para dialogar" y "llegar a acuerdos", pero "no para aceptar privilegios que quieren algunos grupos", como "quedarse con un sacerdote para siempre".

   Al respecto, el vicario mayor ha aclarado que "el sacerdote no es un funcionario, no es un contratado" y ha subrayado que "las parroquias no son propietarias del sacerdote".

   De este modo, ha incidido en que "es una vocación, un don de dios" y que la Iglesia "en representación de las comunidades cristianas envía después de un discernimiento" con el consejo episcopal y con representantes del clero.

"DONDE HAY MÁS NECESIDAD"

   Por ello, ha defendido que el obispo envía un sacerdote "donde se considera que hay más necesidad", ya que éste "es un misionero y tiene que ir allí donde más necesidades hay".

   Sobre el caso concreto de Friol, ha recordado que "fue un nombramiento que se hizo con otros muchos" y con el resto "no hubo ningún problema". "Este caso fue especial, en el que se metieron de algún modo autoridades civiles, sin entender las relaciones Iglesia-Estado, faltando a la independencia de cada institución", ha lamentado.

   Además, ha destacado que en este caso "muchas cosas se sacaron de quicio" y ha reconocido que "duele" que se siga insistiendo en esta situación "porque se está haciendo mucho daño a las comunidades cristianas, que lo están pasando muy mal". "Se están dividiendo y para nosotros es lo más grave", ha concluido.

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