La oposición compostelana condena la ocupación de la Sala Yago y los incidentes ocurridos en Santiago

Actualizado 24/11/2011 18:23:15 CET

Rubén Cela ve "desproporcionada" la actuación policial y Sánchez Bugallo critica el estado de "abandono" de la sala

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los grupos del PSOE y del BNG en el Ayuntamiento de Santiago han mostrado este jueves su repulsa tanto a la ocupación de la Sala Yago como ante los incidentes ocurridos en Compostela después de que este miércoles se produjese su desalojo.

En concreto, el portavoz local del BNG, Rubén Cela, ha expresado ante los medios su "absoluta repulsa" a los incidentes ocurridos en la noche del miércoles en las calles de Santiago aunque ha hecho un llamamiento a "ser prudente" para "no crear alarmas injustificadas" ante la sociedad.

Paralelamente, aunque ha asegurado que "no justifica la ocupación de un espacio privado", ha calificado de "desproporcionado" el despliegue policial para el desalojo de la Sala Yago, dado que "el uso de la fuerza debe ser el último recurso".

"Creo que es una actuación desmedida desde el punto de vista policial", ha señalado Cela, al tiempo que ha recordado que "las moscas no se matan a cañonazos".

SÁNCHEZ BUGALLO

Por su parte, el portavoz de los socialistas locales, Xosé Sánchez Bugallo, ha "condenado sin paliativos" la ocupación de la Sala Yago y los incidentes producidos el miércoles, al tiempo que también ha lamentado "que la Sala Yago se encuentre en situación de cierto abandono y total desuso".

En este sentido, ha recordado que esta sala ha recibido ayudas del Consorcio para su rehabilitación y propuestas incluso de Caixa Galicia, aunque su puesta en marcha ha sido "complicadísima" debido a problemas para tratar con propietarios directos.

En cuanto a la identidad de los okupas y de los causantes de los incidentes, Sánchez Bugallo ha reconocido que "desde hace 15 años en el entorno de Santiago hay grupos muy minoritarios que han protagonizado puntualmente actos ilegales".

Sin embargo, estos grupos, que Sánchez Bugallo ha vinculado al anarcosindicalismo por una parte y al nacionalismo ultrarradical por otro, son "de no más de 30 o 40 personas en total".