Padres y amigos de Laura Alonso increpan al autor confeso del crimen en el juzgado

JUICIO POR EL ASESINATO DE LAURA ALONSO
ROSA VEIGA
Actualizado 19/09/2012 19:26:05 CET

Fiscal y acusación particular mantienen sus tesis de homicidio y asesinato

OURENSE, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un grupo formado por los padres y amigos de Laura Alonso ha increpado y llamado asesino a gritos al autor confeso de la muerte de la joven ourensana en la madrugada del día 24 de agosto de 2009, Javier C., e incluso pidieron que les dejasen a ellos hacer Justicia durante el traslado del imputado por el interior del juzgado de la ciudad de Ourense, cuya Audiencia Provincial acogió hasta este miércoles las vistas del juicio.

Al salir al exterior, el grupo se dirigió a la fachada posterior del Palacio Justicia pero Javier C. fue custodiado hasta un coche de la Guardia Civil por la entrada principal. Además, un grupo de amigas se colocó camisetas con el lema 'Todas somos Laura' y una fotografía de la joven.

Durante la vista de este miércoles se sucedieron las declaraciones periciales, la mayor parte de ellos por videoconferencia, de policía judicial, equipo forense, agentes policiales y, como perito de la defensa, el profesor titular de Medicina Legal en la universidad Complutense César Gómez Borovia, entre otras.

ESTRANGULADA CON SU CHAQUETA

Las declaraciones de peritos evidenciaron que los restos encontrados seis días después de la desaparición de Laura Alonso estaban en avanzado estado de descomposición debido a las altas temperaturas de aquellos días, por lo que la autopsia no contó con gran parte de los tejidos blandos de su cuello, cabeza y tórax.

Además, los peritos explicaron que descubrieron un surco uniforme y con restos de fibra de algodón en su interior, en la única porción de piel del cuello que quedó para analizar y no pudieron determinar si había lesiones en los cartílagos del cuello porque éstos estaban sueltos o desaparecidos.

Entre las conclusiones periciales, se explicó que la joven murió estrangulada pero no se puede descartar que fuese con su chaqueta, tirando de los extremos del nudo doble, o de forma combinada con chaqueta y también presión de las manos. Sí afirmaron los expertos que el surco del cuello corresponde a la aplicación de presión de la chaqueta sobre esa zona cuando la joven estaba aún viva, por lo que concluyeron que esa fue la causa de su muerte.

Por su parte, el último perito, pedido por la defensa de Javier C., expuso una tesis totalmente diferente que explica todos los indicios hallados en la autopsia y recogidos en los informes policiales.

Así, explicó en videoconferencia desde Madrid que Javier C. ahogó a la joven hasta que ésta perdió la conciencia y, pensando que ya estaba muerta, la arrastró desvanecida sobre su propia espalda y agarrada por la chaqueta enrollada en torno a su cuello, hasta el lugar donde fue encontrado el cuerpo, por lo que el ahorcamiento del traslado explicaría todas las marcas halladas por los expertos policiales y médicos.

La fiscal, la acusación particular y el abogado del Estado hicieron preguntas a este perito para evidenciar que nunca estuvo presente en ninguno de los lugares asociados a la muerte de la joven, y que elaboró su informe sólo a partir de escritos enviados por el abogado defensor, mientras que Gómez Borovia explicó que su tesis responde a la necesidad de unir todos los indicios en un mecanismo que los explique sin dejar ninguno fuera.

Tras los peritos, cada parte explicó las conclusiones definitivas en las que, dirigiéndose al jurado popular, desgranaron lo que consideran hechos probados durante el juicio.

DISCREPANCIAS

El abogado que participó en representación del Estado intervino en las conclusiones para indicar que, aunque su postura debe coincidir con la de la Fiscalía, en realidad es diferente y dijo representar a la Ley Orgánica de Violencia de Género, tanto desde el punto de vista del que la ejerce como del que la sufre.

En ese sentido, consideró que lo de menos es que la joven Laura Alonso acudiese de madrugada a una cita con su anterior novio, Javier C., después de disfrutar de las fiestas del pueblo con sus amigos y nueva pareja.

"Está acreditado que él la cita y que ella va porque sentía un vínculo psicológico con Javier, ya que este hombre fue la primera relación sentimental de su vida y esa relación duró muchos años, y por eso acudió pues estaba saliendo poco a poco de esa dependencia psicológica", argumentó.

Al respecto, añadió que acudió a la cita de madrugada porque ella "era una cría y se sintió presionada" a pesar de los mensajes que ambos intercambiaron durante los días anteriores y que no tiene sentido "lo que dice Javier de que esa noche tuvieron relaciones sexuales y que ella le escupió y por eso se desató el delito".

El abogado del Estado concluyó que la joven se vio sola, sin ayuda ante un hombre superior a ella físicamente y sin posibilidad de defenderse y aclaró que los signos de ahorcamiento y los de estrangulamiento son "totalmente diferentes" para abordar el debate entre las distintas partes representadas en el juicio.

HOMICIDIO O ASESINATO

Por su parte, la fiscal Ana Delgado, en sus conclusiones, explicó que está probado que Laura Alonso se citó con el acusado porque éste insistió con mensajes que la presionaron para ello, que murió a causa de la asfixia provocada por un mecanismo de estrangulación, que fue Javier C. quien la mató aunque él lo ocultó al principio, pero luego reconoció ante la Guardia Civil y que el estrangulamiento no fue por imprudencia sino que el procesado quiso estrangular a la víctima.

"Lo hizo presionando sobre el cuello el tiempo suficiente como para matarla y lo hizo con una chaqueta, lo que deja todavía más claro que quiso matarla", agregó.

También se dirigió al jurado para explicar que la defensa intentaría argumentar con la colaboración prestada por Javier C. a la Guardia Civil "pero sólo lo hizo cuando ya estaba detenido y le avisaron de que irían a registrar su casa, y antes hizo todo lo posible para evitar que se aclararan los hechos". Además, recordó que los objetos personales de Laura Alonso fueron tirados en lugares diferentes al cuerpo.

La fiscal concluyó igual que empezó hace dos días, con la tesis de que se trató de un homicidio con el agravante de parentesco, debido a la relación sentimental entre la víctima y el autor confeso de la muerte, lo que podría suponer una condena de 14 años.

Por su parte, la acusación particular, ejercida por Alfonso Pazos, concluyó manteniendo su tesis de asesinato con agravantes de indefensión y abuso de superioridad, lo que supondría una pena de 20 años para el imputado.

Mientras, la defensa se mantuvo en la petición de homicidio imprudente con atenuante de colaboración. Será el jurado popular quien establezca cual de las tres tipificaciones corresponde a los hechos que consideren probados.

A las 11.00 horas de este jueves están convocados en la Audiencia Provincial de Ourense los integrantes del jurado popular que recibirán el cuestionario elaborado por los magistrados del tribunal, para determinar a qué tipo de delito corresponden las pruebas presentadas durante los tres días del juicio.

Tras ese encuentro para la entrega del cuestionario, los jurados tendrán una sala en el Palacio de Justicia para sus deliberaciones y cuando éstas terminen, se hará lectura pública de la sentencia.

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