La Policía Científica ratifica ante el juez el hallazgo de sangre en la casa del acusado por el asesinato de Sara Alonso

Actualizado 10/05/2006 20:59:12 CET

Algunos testigos sostienen que Marcos da Silva podría haber acosado a la joven con anterioridad

VIGO, 10 May. (EUROPA PRESS) -

La Policía Científica ratificó hoy ante el juez de la sección quinta de la Audiencia Provincial en Vigo, en cuya sala se está celebrando desde el pasado lunes el juicio por el asesinato y violación de Sara Alonso, el hallazgo de restos de sangre en la casa del único acusado por este crimen, Marcos Antonio da Silva Santos.

En la sesión de hoy prestaron declaración ante el tribunal tres agentes de la Policía Científica que ratificaron los informes emitidos en su día, en los que consta el hallazgo de restos de sangre en una funda de sofá, y en el suelo del domicilio del acusado, así como una mancha de sangre cerca de un interruptor en la escalera del edificio.

Según declararon los agentes, además de estas muestras de sangre, cuando se analizó la vivienda, se extrajeron muestras de fibra de una alfombra, para comprobar si coincidían con las encontradas bajo las uñas del cadáver de Sara Alonso. Además, también ratificaron el hallazgo de restos de sangre en la puerta del maletero del vehículo que supuestamente utilizó el acusado para trasladar el cadáver hasta la finca donde lo abandonó, en la zona viguesa de Canido.

Los policías explicaron el procedimiento mediante el que se extrajeron estas pruebas, y uno de ellos señaló que, en el caso de la sangre en la casa de Da Silva, eran "manchas pequeñas y difíciles de encontrar". De hecho, una de las testigos que declaró ayer, aseguró haber visto al acusado en los días posteriores a la desaparición de Sara Alonso, limpiando el salón de su casa con cepillos y lejía, después de haber tirado las alfombras y de haber lavado las fundas de los sofás.

ACOSO SEXUAL

Además de los agentes que prestaron hoy declaración, también hablaron ante el tribunal otros testigos, como el cuñado del acusado, que confirmó lo dicho por su hermana en el día de ayer, sobre el hecho de que Marcos Da Silva ofreció distintas versiones de lo ocurrido en la madrugada del 18 de septiembre de 2004, noche en que desapareció Sara Alonso.

Por otra parte, Miguel H., vecino de la joven camarera asesinada, explicó que una de las compañeras de trabajo de Sara Alonso le llegó a comentar que la chica estaba recibiendo mensajes de Marcos da Silva en el teléfono móvil con contenido sexual, algo que sorprendió a Sara por tratarse del marido de una amiga y que rechazó.

Además, también declaró Óscar D., amigo de Marcos da Silva y de Pablo A., quien aseguró que éste último le habría dicho antes de que desapareciera Sara, que el brasileño estaba interesado en la chica y que había intentado mantener relaciones sexuales con ella.

RECONOCIMIENTO DEL CADÁVER

En la sesión de hoy también respondieron ante el tribunal los agentes de la Policía Nacional que acordonaron y registraron la zona en la que apareció el cadáver de Sara Alonso, en una finca en Cabo Estay (Vigo), así como aquellos que registraron el domicilio de la joven (en el que no se encontró nada extraño) y que tomaron declaración a algunos de los testigos.

Sobre el lugar en que se encontró el cuerpo sin vida de la joven, tapado con una lona de una lancha de tipo zodiac, la defensa insistió en preguntar a los agentes por las posibles dificultades que podría tener una persona para transportar el cadáver hasta ese lugar sin ayuda.

Las preguntas de dicha defensa van encaminadas a establecer una duda razonable sobre la participación de varias personas, al menos en el traslado del cuerpo sin vida de la joven asesinada. De hecho, en un primer momento de las investigaciones, al no coincidir su testimonio con el del resto de testigos, se pensó, según los informes policiales, que Pablo A. trataba de "encubrir a Marcos da Silva".

Sobre el reconocimiento del cuerpo de Sara, que se encontraba en avanzado estado de descomposición cuando fue localizado, la defensa también insistió en el hecho de que el jefe de la chica, Jesús S. fue uno de los que reconoció el cuerpo, por un anillo y por el tanga que llevaba enredado en los cordones que le ataban los tobillos, alegando que conocía la ropa interior de la chica porque muchas veces se cambiaba en el restaurante en el que trabajaba.

La vista oral continuará mañana con la declaración de varios testigos, entre ellos forenses y peritos responsables de los informes toxicológicos y otras pruebas que se realizaron al cuerpo de Sara Alonso. La fiscalía pide para su presunto asesino una pena de 30 años de prisión y la acusación particular la eleva hasta los 46 años, añadiendo el delito de detención ilegal.

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