El procesado por el doble crimen de Xermade dice que "forcejeó" con su compañero

Actualizado 29/09/2014 16:58:12 CET

Declara que tenía "miedo" al otro acusado, que falleció en prisión, y lo describió como "muy agresivo"

   LUGO, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El procesado por el doble crimen de Xermade (Lugo), Brais L., ha declarado este lunes en el inicio del juicio que "forcejeó" con el otro acusado, quien falleció en prisión, cuando éste agredía a la mujer que estaba en la vivienda, esposa y madre de las víctimas.

   Al filo de las 13,00 horas ha comenzado el juicio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Lugo contra el único procesado por el doble crimen ocurrido en la parroquia de Burgás hace más de dos años, tras el fallecimiento en la prisión de Bonxe de su supuesto cómplice, Juan José Calaza, más conocido como 'El Pibe'.

   En su declaración, el acusado ha tratado de exculparse, reconstruyendo su testimonio sobre el "miedo" que le tenía a su compañero al que, en varias ocasiones, describió como "muy agresivo". Incluso alegó que "forcejeó" con Calaza cuando éste agredía a la mujer, mientras le conminaba, según ha dicho, a que no le hiciera nada.

   Fue lo único que observó, según ha sostenido, cómo golpeó a la mujer con la parte "roma" de un hacha. "No sabía cómo manejar la situación", ha respondido en el interrogatorio al que lo sometió el fiscal, al mismo tiempo que recordaba que mientras aguardaba al 'Pibe' en la zona de la cocina escuchó "gritos desgarradores", que procedían del piso de arriba de esta vivienda.

   "Era una persona muy difícil de llevar", ha destacado, y era "conocido por su violencia", dijo el procesado de Calaza, que había servido en una unidad especial de los paracaidistas.

ADICTO

   En su declaración en el juicio, el único procesado ha admitido que "nunca" pensó que ocurrieran los hechos de esa manera, como aconteció ese 22 de febrero de 2012 cuando se cometió el doble crimen, de Víctor Hermida Purriños, de 75 años, de su hijo, Eulogio, y la brutal agresión a la esposa y madre de las víctimas, que resultó herida de gravedad.

   Brais L., que se confesó adicto a las drogas desde "niño", respondía ese día a una llamada de su compinche, que le habría convencido de ir a esa casa a "robar droga y dinero", según ha comentado.

   Hasta poco antes de las 13,00 horas no quedó constituido el jurado popular, compuesto por siete mujeres y cuatro hombres, en una vista que está fijada hasta el próximo 3 de octubre.

   Pasadas las 15,15 horas, con la declaración del acusado y de cuatro guardias civiles, el presidente del tribunal ordenó un receso para continuar por la tarde.

"CRIMEN TERRIBLE"

   De "crimen terrible" lo tachó el fiscal jefe de Lugo, Juan José Begué, que se dirigió al jurado en el inicio de la vista oral. "De "crueldad y ausencia de compasión", abundó, o que se "hizo de forma vil e inhumana buscando el sufrimiento de las dos víctimas", así exponía la acusación particular lo ocurrido esa noche del 22 de febrero.

   A 74 años de prisión se eleva la petición del Ministerio Fiscal, 25 años por cada uno de los dos asesinatos, 19 más por el intento de asesinato de la mujer, y cinco años por otro delito de robo con violencia.

   Brais L., según el escrito de acusación, en compañía del fallecido accedió al domicilio de las víctimas proveídos de pasamontañas y un hacha entre otros objetos. El único procesado ha reconocido solo que portaban "bragas y gorros", pero negó que acudieran allí con otros objetos.

   Previamente al crimen supuestamente habían degollado a dos perros, que el acusado dijo no haber visto, tras lo que subieron al dormitorio de Eulogio, que vivía con sus padres.

   En ese momento supuestamente se empezaron a "ensañar" con la familia, y consumado el primer crimen acudieron a la habitación del padre, cuyo cadáver luego aparecía en la cocina, también salvajemente atacado, mientras a la madre la arrastraron por las escaleras y la dejaron malherida.

"NO TENÍA NI IDEA DE LO QUE IBA A OCURRIR"

   El abogado defensor, Jorge Vázquez, que pide para su patrocinado una pena mínima, ha dicho en su intervención anterior al interrogatorio que "Brais L. no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir".

   En un twingo, según ha relatado Lozano, llegaron a la casa, que podría ser "un punto negro" para la distribución de droga en palabras del fiscal, y en la cocina buscaron droga y dinero.

   Entonces, según la versión del acusado, 'el Pibe' se dirigió al piso de arriba, mientras él lo esperaba abajo y, ahí, fue donde escucha esos "gritos desgarradores", según ha sostenido.

   Con Calaza abajo, otra vez y siendo testigo de la agresión a la mujer, le empuja e inician un "forcejeo" en el que le invita Lozano a su compinche a que "la dejara".

   Ambos, que son vecinos de la zona de Vilalba, pese a la "violencia" de la que haría gala 'el Pibe' eran amigos desde hacía muchos años y así desgranó que su supuesto cómplice había sido condenado en varias ocasiones "por drogas, extorsiones y robos"

DROGA

   Los guardias declararon que es a medida que avanza la investigación cuando se vincula el crimen a la droga y, así, uno de los agentes negó ante el fiscal que tuvieran conocimiento de que Burgás, una parroquia del municipio lucense de Xermade, fuera conocido "como un punto negro de venta de drogas".

   Con las pesquisas ya iniciadas, un vecino les ofreció esa pista que dio con los dos presuntos criminales, que fueron arrestados dos meses después de perpetrado el doble crimen, en mayo de 2012. Fue en la prisión de Bonxe, donde Juan José Calaza falleció de un infarto.

   Brais L. ha declarado también que 'el Pibe' le amenazaba para que no hablara del suceso. Incluso, ya detenidos, "no quería que contara la verdad", ha concluido.

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