Sara Alonso murió al recibir un "golpe muy fuerte" en la cabeza, según la antropóloga forense que estudió el cadáver

Actualizado 11/05/2006 16:26:22 CET

El tanga de la chica tenía restos de semen del único acusado y se encontró sangre de ella en el piso de Da Silva

VIGO, 11 May. (EUROPA PRESS) -

La joven camarera Sara Alonso, que desapareció el 18 de septiembre de 2004 y cuyo cadáver apareció 21 días después en Vigo, murió como consecuencia de haber recibido un "golpe muy fuerte" en la parte derecha de su cabeza, según declaró hoy en la Sección 5ª de la Audiencia Provincial la antropóloga forense que estudió los restos mortales de la chica.

Esta experta explicó que, tras analizar los restos óseos del cráneo, la conclusión que se extrajo fue que la muerte de la chica ocurrió por un golpe "con una intensidad suficiente como para desarticular la base del cráneo y fracturar algunos huesos internos". Además, el análisis también determina que la chica debió recibir, al menos, otro golpe más, que fue el que desplazó uno de sus dientes desde la raíz.

Sobre la forma en que se produjo este fuerte impacto, la forense afirmó que no se puede determinar el origen, la forma exacta o la posición del cuerpo cuando fue golpeado, aunque señaló como hipótesis más probables, que alguien hubiera cogido a la chica por el pelo y la hubiese golpeado contra el suelo, o bien que le hubiese propinado una patada con la suficiente fuerza.

Según las conclusiones del informe forense, el cráneo de Sara Alonso presentaba signos de hemorragia en toda la parte derecha, especialmente en la base del mismo, a la altura del oído, en la sien y el pómulo, además de diversas fracturas, y congestión en las piezas dentales, ocasionada por un proceso de asfixia biológica.

Por otra parte, la forense explicó que en el análisis de los restos no se detectaron signos de que la chica hubiera recibido un golpe fuerte en la nariz, lo que contradice la versión del único acusado por este crimen, Marcos Antonio da Silva Santos, quien asegura que Sara estuvo en su casa la noche en que desapareció para limpiarse la sangre que le brotaba de la nariz, porque su jefe la había golpeado.

MUESTRAS DEL PISO DEL ACUSADO

En la sesión de hoy también declararon varios peritos del Instituto Nacional de Toxicología, expertos en el estudio de muestras y extracción de ADN, que ofrecieron su testimonio a través de videoconferencia, y que ratificaron sus informes acerca de los análisis de la sangre encontrada en diversos escenarios, restos del cadáver, de su ropa interior y otros.

Así, los responsables de analizar las muestras de sangre encontradas en la tapicería de un sofá que estaba en el domicilio del acusado, manifestaron que el ADN de las manchas coincide con el perfil genético de Sara Alonso. Asimismo, también se confirmó la presencia de sangre de la joven en un carrito de la compra y en la parte trasera del asiento del conductor de un coche, que el presunto asesino habría usado para transportar el cadáver.

RESTOS EN EL CUERPO

Por otra parte, en cuanto a las pruebas extraídas del cuerpo de la víctima, los forenses explicaron que no había restos de semen ni en el ano ni en la vagina, una circunstancia "normal" debido a que transcurrieron tres semanas desde que se produjeron los hechos hasta que se encontró el cuerpo de la chica en una finca, tapado con una lona.

Sin embargo, los análisis del tanga que tenía enrollado en los tobillos confirman la presencia de restos celulares de tres individuos, Sara Alonso, Marcos Antonio da Silva, y Enrique M., ex-novio de la chica. Las pruebas posteriores confirmaron que los restos se correspondían con sangre y semen del acusado, así como semen de Enrique M.. Los expertos destacaron que este tipo de fluidos pueden permanecer en los tejidos durante años, dependiendo de las condiciones de conservación.

Los forenses también encontraron restos de la sangre de Sara y de Marcos "y de nadie más", según destacaron, en los cordones de zapatos que el asesino usó para atar los tobillos de la víctima. Además, las fibras encontradas bajo las uñas de la chica coinciden en tipo y en color con unas muestras extraídas de la alfombra y el cojín de la casa del acusado, aunque la responsable del análisis explicó que esta prueba no es determinante porque este tipo de fibras es "muy común".

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