El 68% de los jóvenes y adolescentes atendidos por Proyecto Hombre en Baleares eran adictos a la marihuana

CANNABIS
REUTERS
Publicado 23/06/2017 13:48:33CET

PHB pone en marcha un nuevo programa de ciberadicciones

PALMA DE MALLORCA, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

El 67,8 por ciento de los adolescentes y jóvenes de menos de 25 años atendidos en programas específicos para este rango de edad de Proyecto Hombre Baleares (PHB) eran adictos al cannabis, la sustancia de más consumo entre estos jóvenes.

Según la memoria de 2016 de la organización, le siguen la cocaína (18,6%), el alcohol (9,3%), la heroína (3,6%) y otras sustancias (0,7%).

En cuanto al perfil, la mayor parte de los jóvenes atendidos por Proyecto Hombre fueron varones (77,1%) sin terminar los estudios obligatorios (78,6%) y menores de 18 años (61,4%), lo que situó la media de edad en 18,6 años.

LA MAYOR PARTE DE LAS PERSONAS INGRESADAS TENÍAN ADICCIÓN A LA COCAÍNA O EL ALCOHOL

Por otra parte, el 33,3% de las personas ingresadas en uno de los centros de PHB eran adictas a la cocaína y el 30,3%, al alcohol, las dos sustancias de mayor consumo entre las personas internas. Le siguieron el cannabis (17,8%) y la heroína (16,6%). El promedio de edad de estas personas es de 36,4 años.

En total, el año pasado fueron atendidas en todos los programas y dispositivos terapéuticos de Proyecto Hombre en Baleares 1.313 personas, de las cuales el 80% fueron hombres y el 20% mujeres. En conjunto, se prestó servicios a un promedio de 502 personas cada día.

De estas 1.313 personas, el 11% entraron en programas para jóvenes y adolescentes; el 24,6% en programas residenciales para adultos; el 29,4% en programas ambulatorios para adultos; el 21,4% en programas de reducción del daño y el 13,3% recibieron atención en programas penitenciarios.

En cuanto a los adultos atendidos en un programa residencial, el 72,4% eran hombres, con una media de edad de 41,7 años, ingresados por adicción al acohol en su mayoría (39,7%), seguido la heroína (28,3%) y la cocaína (23,7%).

Por su parte, las personas en programas ambulatorios presentaban un perfil también mayoritariamente masculino (81,8%), con una media de edad de 39,9 años y problemas con la cocaína (52,2%) y el alcohol (41,4%), en la mayor parte de los casos.

Los programas de reducción del daño ayudaron a personas con una media de edad de 42 años, adictas a la heroína (30,5%), la cocaína (30,2%) o el alcohol (21,6%), en su mayoría hombres (79,4%).

Por último, los programas penitenciarios en Mallorca, Menorca e Ibiza atendieron a personas con un perfil mayoritario de policonsumo y alcohol, en su mayoría hombres (93,1%) con una media de edad de 34,2 años.

CREAN UN NUEVO PROGRAMA PARA LAS CIBERADICCIONES

PHB ha puesto en marcha en 2016 un nuevo programa de atención para persona con ciberadicciones con el que está atendiendo en estos momentos a ocho personas.

Según han explicado, este programa se divide en tres itinerarios básicos, el de intervención a personas con abuso y/o dependencia de las TIC; el de 'gambling' o adicción a los juegos de apuestas en línea y el del perfil Hikikomori, para personas con un trastorno de aislamiento extremo vinculado a la realidad digital y virtual. Además, se atenderán dos franjas diferenciadas de edad, una de entre 9 y 25 años y la otra para adultos de más de 25 años.

Las adicciones tecnológicas o ciberadicciones forman parte de las denominadas socioadicciones, trastornos de dependencia vinculados a usos, costumbres o actividades no relacionadas con la ingesta de sustancias químicas, sino por los efectos de la actividad emocional que acompañan a estas actividades y que implican cambios en la neuroquímica del cerebro.

Algunas socioadicciones son difíciles de detectar porque algunas de estas actividades no son nocivas en sí mismas, sino que incluso pueden ser necesarias y socialmente aceptadas.

Las adicciones tecnológicas se deben generalmente, a la rápida respuesta que se produce en los entornos digitales, donde las recompensas son inmediatas y la interacción que ofrece Internet se puede convertir en un componente atractivo para que se siga usando, acercando el riesgo de generar una conducta adictiva, según ha explicado PHB.

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