CiU no se siente "madre" de ningún punto de la reforma, que ve como continuación de las del 94 y 97

Actualizado 17/06/2010 16:08:02 CET

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de CiU en la Comisión de Trabajo del Congreso, Carles Campuzano, aseguró hoy que su formación no se siente "ni padre ni madre" de la reforma laboral propuesta por el Gobierno porque el único responsable de ese decreto ley es el Ejecutivo. Rehusó opinar sobre el contenido, pero admitió que es "continuista" respecto a las reformas de 1994 y 1997, dos leyes aprobadas con apoyo de la federación.

En declaraciones en la Cámara Baja, explicó que su formación tiene tiempo para leer el decreto ley "con toda la calma del mundo", y no tiene por qué decidir su voto antes del martes, cuando el Pleno del Congreso acogerá el debate de convalidación. "No tenemos ninguna prisa", dijo, y agregó que los órganos de gobierno de CiU y el propio grupo parlamentario decidirán tras recabar opiniones de expertos y de los sectores implicados.

Campuzano reiteró que la federación ni se ve ni se deja de ver reflejada en el texto gubernamental, y que los cambios respecto al primer borrador del Ejecutivo son "responsabilidad" única del Gobierno. Para él, cualquier cambio en esta materia debe servir para avanzar hacia un sistema "eficiente y justo para los trabajadores", especialmente para los que han perdido su empleo.

LLEGA TARDE

El portavoz de CiU lamentó que esta reforma no cuente con el consenso de los agentes sociales, y que no se hubiera aprobado en la anterior legislatura o a principios de la presente porque, a su juicio, hubiera colocado a España en mejores condiciones para superar la crisis .

A su juicio, habrá que esperar a la reacción del mercado laboral para saber si la nueva legislación favorecerá la creación de empleo, pero destacó que, en cualquier caso, los cambios en el Estatuto de los Trabajadores deben ir acompañados de modificaciones de otros aspectos del mercado de trabajo.

Así, subrayó que aún está pendiente crear un buen sistema de formación para el empleo, el mejor funcionamiento de las políticas pasivas, y la reforma de la negociación colectiva, que los agentes sociales tienen tiempo de pactar hasta agosto.

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