El Consell arranca el programa de restauración de torres de defensa de Mallorca con la torre de Cala Pi

Torre de Cala Pi
CONSELL DE MALLORCA
Publicado 06/02/2018 18:14:11CET

PALMA DE MALLORCA, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Consell de Mallorca ha iniciado con la torre de Cala Pi el programa de restauración de torres de defensa de la Isla, que continuará con la torre Mayor de Alcúdia, la torre des Verger de Banyalbufar, y la torre de La Mola de Andratx.

El vicepresidente primero del Consell de Mallorca, Francesc Miralles, y la directora insular de Patrimonio, Kika Coll, han visitado esta mañana la torre de Cala Pi, en Llucmajor.

El proyecto dispone de un presupuesto de 500.000 euros, con el que el Departamento de Cultura, Patrimonio y Deportes aporta tanto el personal técnico para elaborar el proyecto de restauración como la mano de obra para su ejecución.

Ubicada en la Punta de Cala Pi, en el término municipal de Llucmajor, la torre de Cala Pi es una construcción de finales del siglo XV y principios del siglo XVI en buen estado de conservación en general.

La edificación necesita reparaciones en el pavimento y el zócalo de la cubierta, una intervención en el alféizar de la escalera de acceso, la recuperación del revestimiento de las paredes de la cámara inferior, y también sellar las grietas de la fachada y colocar piedras en algunos puntos del muro exterior que presentan huecos.

Este es el diagnóstico que hace el Proyecto de Acondicionamiento de la Torre de Cala Pi, que ha elaborado estos últimos meses un equipo multidisciplinar del Servicio de Patrimonio del Consell de Mallorca. Este equipo está formado por una historiadora del arte, una arqueóloga y una restauradora, además del equipo de dirección de la obra, formado por dos arquitectos y un arquitecto técnico.

Para la ejecución de la obra, miembros de la brigada de Patrimonio del Consell, con el refuerzo de personal que proviene del programa 'Visibles' del SOIB, instalan estos días los andamios para iniciar las obras y limpian y recogen piedras del entorno que servirán para llenar los vacíos existentes en la estructura.

El objetivo es garantizar la conservación del monumento y evitar que el agua dañe la estructura y penetre a través de la cubierta y algunas de las deficiencias en los muros.

El Programa plurianual de ayudas para la restauración de las torres del sistema costero de defensa, vigilancia y alerta de Mallorca (2017-2020) permitirá "recuperar este patrimonio para ponerlo al alcance de la ciudadanía", según ha destacado Miralles.

"Invertimos dinero en colaboración con la propiedad privada para hacer posible la conservación de este sistema de defensa costero, un proyecto pendiente desde hace muchos años para evitar que avance aún más su estado de deterioro", ha señalado.

RÉGIMEN DE VISITAS

El proyecto de restauración de cada una de estas torres va acompañado de un convenio entre el Consell y el propietario de la edificación.

En este convenio se detallan aspectos como la obligatoriedad de la propiedad de hacerse cargo de los gastos de materiales, transporte y también de obtener las licencias y permisos necesarios para llevar a cabo el proceso de restauración del monumento.

También se establece el régimen de visitas una vez restaurada la torre: al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC), la propiedad está obligada a permitir visitas públicas y gratuitas al menos cuatro días al mes.

El documento incluye la obligación de la propiedad de mantener en buen estado el elemento restaurado -y permitir al personal del Consell las visitas de inspección correspondientes durante los veinte años siguientes a la restauración -, así como no realizar intervenciones que alteren el elemento restaurado.

Por su parte, el Consell de Mallorca asume el compromiso de redactar el proyecto de ejecución de la obra; asumir la dirección y la ejecución de la obra; respetar el régimen de visitas establecido y gestionar y organizar estas visitas públicas y gratuitas en la torre o delegarlo en otro organismo.

En el programa se incluyen edificaciones con un estado de deterioro notable pero que no supone peligro de colapso estructural, y también aquellas que precisan una restauración urgente debido a que su estado de deterioro ya es cercano al colapso. En cambio, no se incluyen las torres que presenten un estado ruinoso o que su grado de deterioro imposibilite una restauración fidedigna al estado original.

Tampoco se pueden acoger aquellas torres que hayan sufrido intervenciones no adecuadas irreparables y que hayan perdido, en consecuencia, su interés histórico.