Las nacras del Ebro ayudarán a recolonizar las poblaciones de Baleares que están al borde de la extinción

Nacra Mediterráneo
IMEDEA
Publicado 20/03/2018 13:12:22CET

PALMA DE MALLORCA, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

Investigadoras del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) han liderado un estudio que ha mostrado la alta conectividad y diversidad genética en poblaciones de la nacra del Mediterráneo occidental cuando dichas poblaciones estaban "todavía sanas", lo que supone una esperanza ya que quizás las poblaciones afectadas puedan ser recolonizadas por poblaciones vecinas, como la del Delta del Ebro.

Los resultados han indicado que las conexiones se han dado gracias a las corrientes oceanográficas, que la población de Alicante cuenta con la mayor diversidad genética y que la del Delta del Ebro es una población fuente, es decir, que produce gran cantidad de larvas emigrantes, según han explicado en un comunicado.

Asimismo, han explicado que la conectividad es importante ya que la persistencia de una especie depende, además del estado de conservación y el tamaño de las poblaciones locales, del intercambio genético entre poblaciones. Por ello, dicha conectividad permite que se den recolonizaciones en caso de extinciones locales.

El estudio ha mostrado que, antes del evento de mortalidad, las poblaciones de nacras del Mediterráneo oeste estaban altamente conectadas entre sí gracias a corrientes oceanográficas, es decir, que eran capaces de mantener cierto intercambio de larvas. Este flujo genético se mantenía incluso entre las poblaciones de la península y las de Baleares, pues no se encontraban aisladas a pesar de la distancia entre las islas y el continente.

Este flujo genético también afecta a la diversidad de las poblaciones, pues los individuos inmigrantes aportan nuevos alelos que fortalecen la salud genética.

La nacra P. Nobilis es una especie del Mediterráneo que se encontraba de forma habitual, hasta el otoño de 2016, en las áreas costeras, especialmente en praderas de Posidonia oceánica. Un evento de mortalidad afectó a las poblaciones de nacras del oeste de la cuenca Mediterránea, provocando la desaparición de gran parte de los individuos.