El TSJIB declara procedente el despido de un trabajador de Emaya por sustraer gasolina para uso privado

 

El TSJIB declara procedente el despido de un trabajador de Emaya por sustraer gasolina para uso privado

Actualizado 24/04/2014 16:51:25 CET

PALMA DE MALLORCA, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) ha declarado procedente el despido de un trabajador de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya) por sustraer la gasolina que la sociedad empleaba para el repostaje de sus máquinas sopladoras, empleando bidones de 20 litros con los que transportaba el combustible que finalmente utilizaba en beneficio privado.

   La sentencia, dictada por el tribunal de la Sala de lo Social, confirma de este modo la resolución que en primera instancia absolvía a Emaya de la demanda impuesta por el empleado, quien fue despedido en mayo de 2011 a raíz de estos hechos. El trabajador desempeñaba sus funciones de peón especialista de limpieza desde abril de 2005.

   Tal y como recoge el fallo, en octubre de 2010 el jefe del departamento de limpieza viaria fue informado de que desde hacía meses el demandante se dedicaba a extraer gasolina del surtidor que la empresa posee en las instalaciones situadas en Son Pacs. Para comprobarlo fue contratado un detective privado, que ratificó la actuación del empleado.

   En concreto, en el desempeño de su trabajo, el trabajador empleaba una máquina sopladora que consumía gasolina mezclada con aceite y de cuyo repostaje se encargaba el demandante. Sin embargo, la sentencia recalca cómo desde el inicio de su relación laboral con Emaya no confeccionó justificante alguno sobre el combustible que empleaba para la máquina, una práctica, sin embargo, habitual entre los trabajadores de la empresa.

   Aprovechando estas circunstancias, el empleado se acercó en numerosas ocasiones con una furgoneta hasta el surtidor de Son Pacs, extrayendo del vehículo un bidón naranja que llenaba de gasolina. Tras irse del lugar, el demandante procedía a aparcar la furgoneta al lado de su vehículo particular para introducir en él los bidones, metidos dentro de un saco.

   Una actuación que, recalca el tribunal, supone una "transgresión grave y culpable" de las obligaciones contractuales del trabajador, por lo que, incide, "no cabe sino ratificar" el despido por motivos que la Sala considera "inatacables" y que "justifican la decisión empresarial extintiva".

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