Afganistán condena el ataque de la semana pasada contra una base militar de Pakistán

Actualizado 22/09/2015 4:10:40 CET

MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ha telefoneado este lunes al primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, para condenar el ataque perpetrado la semana pasada contra una base aérea ubicada en la localidad de Peshawar, que se saldó con la muerte de 42 personas, entre ellas los trece atacantes.

Durante la conversación, Ghani ha expresado sus "sentidas condolencias" por el suceso y ha subrayado que "Afganistán nunca permitirá que su territorio sea utilizado contra Pakistán", en respuesta a las críticas de Islamabad sobre su papel en el atentado, según ha informado la agencia afgana de noticias Jaama Press.

El portavoz del TTP --conocido como los talibán paquistaníes--, Muhamad Jurasani, reclamó la autoría del ataque. "Con orgullo reivindicamos la responsabilidad del ataque contra la base aérea paquistaní", declaró.

Peshawar sufrió el peor atentado terrorista de la historia del país en diciembre de 2014 cuando milicianos del TTP masacraron a más de 150 personas, entre ellas 135 menores de edad, en una escuela militar de la ciudad.

En respuesta, el Ejército lanzó hace un año una ofensiva para despejar los refugios de los milicianos en la parte paquistaní de la frontera tribal, en una operación conocida como 'Zarb e Azb'.

El Ejército informó en junio, poco antes de que se cumpliera un año del inicio de la ofensiva, de la muerte de 2.763 "terroristas" durante las operaciones, si bien no dio detalles acerca de cómo recabó la información, ya que muchas de las muertes se han registrado en bombardeos en zonas remotas.

No obstante, la ofensiva paquistaní, lanada tras las fallidas negociaciones de paz entre el Gobierno y los talibán, no ha logrado frenar los ataques de los grupos insurgentes.

La región montañosa, que se extiende a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán, es el lugar con mayor número de asentamientos talibán y donde ejercen mayor control, especialmente en los centros urbanos más grandes de la zona.

Cerca de un millón de civiles han tenido que huir debido a la ofensiva, después de que el Ejército les diera la orden de abandonar sus hogares con motivo de la operación. Estas personas aún no tienen permitido regresar a sus casas.