El 'ala dura' de la oposición venezolana insiste en que no participará en la "farsa electoral"

Antonio Ledezma
REUTERS / GUADALUPE PARDO - Archivo
Actualizado 01/03/2018 21:59:37 CET

CARACAS, 1 (EUROPA PRESS)

Voluntad Popular y los líderes opositores Antonio Ledezma y María Corina Machado, algunas de las voces más críticas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), han reiterado que no participarán en la "farsa electoral", en respuesta al acuerdo alcanzado este jueves por el también opositor Henri Falcón con el Gobierno de Nicolás Maduro sobre los comicios presidenciales.

Voluntad Popular, el partido político del desatacado opositor Leopoldo López, ha tachado de "candidato colaboracionista" a Falcón por prestarse a "ejecutar el fraude electoral", pese a las directrices de la MUD de "no convalidar la farsa electoral". "Ellos mismos se hunden", ha afirmado.

Además, la formación naranja ha llamado la atención sobre el hecho de que, mientras el Gobierno y Falcón cerraban dicho acuerdo, agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) irrumpían en la casa de López, bajo arresto domiciliario, para extremar la vigilancia sobre él y su familia, incluidos sus tres hijos, uno recién nacido.

En la misma línea, Ledezma, ex alcalde caraqueño que se fugó de Venezuela en diciembre mientras estaba bajo arresto domiciliario, ha considerado que este acuerdo es "el mismo fraude con diferentes fechas". "La casa del truco en acción", ha lamentado y ha advertido de que "los venezolanos están pendientes de ver quien más cae en esta trampa caza-bobos".

Machado, que dirige Vente Venezuela, ha cuestionado que Falcón sea verdaderamente opositor y ha reiterado que la "secuencia" para celebrar "elecciones limpias y libres" es que "quiebre la dictadura", se forme un "gobierno de unión nacional para la transición" y se cree un "sistema electoral confiable y condiciones competitivas".

NUEVA CRISIS OPOSITORA

La MUD, coalición opositora que constituye la principal fuerza contra Maduro, acordó por consenso no participar en la votación del 22 de abril, pese a lo cual Falcón inscribió el martes su candidatura --respaldado por tres partidos--. El acuerdo supone la ruptura definitiva con el bloque disidente.

La Mesa de Unidad Democrática se enfrenta así a la enésima crisis interna desde la muerte de Hugo Chávez. Durante estos años sus partidos han aireado posiciones enfrentadas sobre la 'hoja de ruta' a seguir para derrotar a Maduro. La última batalla interna fue, precisamente, para decidir acerca de su participación en las próximas presidenciales.

Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), los partidos por los que concurre Falcón, han firmado el acuerdo con el Gobierno. Los demás, al margen de los ya mencionados, guardan silencio.

Sin embargo, el ministro de Información y Comunicación, Jorge Rodríguez, ha revelado que el dirigente de Primero Justicia y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, participó en los contactos bilaterales del pasado fin de semana que han permitido el acuerdo. Falcón también había señalado la implicación de Capriles.

Primero Justicia, el partido de Capriles, ya ha aclarado por boca del diputado Juan Pablo Guanipa que Falcón "no representa a la oposición venezolana". "La Unidad Democrática no tiene candidato a la Presidencia de la República. No estamos dispuestos a contribuir con una farsa", ha recalcado en rueda de prensa.

ACUERDO ELECTORAL

Los partidos que respaldan las respectivas candidaturas de Maduro y Falcón han anunciado este jueves en rueda de prensa que han alcanzado un acuerdo de garantías electorales para los comicios presidenciales.

La consecuencia inmediata es que la votación, prevista inicialmente para el 22 de abril, se aplaza hasta la segunda quincena de mayo y se hará coincidir con las elecciones para los órganos legislativos de los estados y los municipios, si bien el Gobierno renuncia a su pretensión de adelantar las elecciones al Parlamento nacional, programadas para 2020.

Las partes han pactado también la intervención de "una misión internacional amplia de acompañamiento electoral" --el Gobierno ya ha invitado a Caricom, UNASUR, Unión Africana y Naciones Unidas--, así como auditorías técnicas, la reubicación de los centros electorales en sus lugares iniciales y la actualización del registro electoral.

El acuerdo recoge asimismo las demanda de que haya un acceso equilibrado a los medios de comunicación tanto públicos como privados y que Maduro suspenda las llamadas cadenas nacionales --discursos de obligada transmisión en directo-- durante la campaña electoral, según ha comentado Lucena.

Este texto recoge la mayoría de las condiciones "no negociables" que la MUD ha planteado al Gobierno esta semana y bajo las cuales estaría dispuesta a participar en las elecciones presidenciales, algo que ha optado por no hacer al considerar que no hay garantías suficientes.

Sin embargo, el acuerdo deja fuera dos reivindicaciones centrales de la MUD: la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) --"es un hecho público y notorio tanto para la opinión pública nacional como para la internacional la parcialidad del árbitro electoral"-- y la retirada del veto impuesto por el CNE a la MUD y sus partidos.