Anhelando un futuro mejor para Siria

 
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Anhelando un futuro mejor para Siria

Restos de material escolar en Siria tras un ataque
UNICEF SIRIA/OURFALI
 
Actualizado 26/10/2016 10:26:18 CET

DAMASCO, 26 Oct. (Por Monica Awad, especialista en comunicación de UNICEF) -

Para Jaffar, de 14 años, retomar el colegio no volverá a ser jamás lo mismo. Jaffar perdió a su mentora, su hermana mayor Aya, durante los ataques de hace dos semanas sobre el colegio de primaria de That al Netaqeen en Deraa.

El ataque al colegio fue uno de los dos incidentes que en la misma semana terminaron con la vida de nueve estudiantes que estaban de camino al colegio, o jugando en el patio. Los dos ataques, en Deraa y en Alepo, se dieron en apenas dos días. Dejaron tras de sí a padres, madres y familias de luto, y cientos de niños afligidos y traumatizados.

Sin embargo, aunque el bombardeo destrozara la entrada en clase de ese día y dejara cráteres en el suelo, los estudiantes permanecen aún más determinados que nunca a seguir adelante con las clases.

"Quiero seguir yendo el colegio de That al Netageen", afirma Jaffar, con una voz temblorosa. "Se lo debo a mi hermana Aya, que me dijo antes de que la mataran que noveno es fácil, siempre que no deje de estudiar", añade.

Jaffar es uno de los millones de niños en Siria, que son los que más reciben el impacto de esta terrible violencia.

TRAGEDIA SOBRE TRAGEDIA

Los padres están desbordados, y se sienten impotentes para proteger a sus niños de la crueldad de la guerra.

"Salí corriendo de clase como una loca, y vi a mi hijo tirado en el suelo, su cuerpo pequeño cubierto de sangre, sus brazos y piernas arrancados", cuenta Samah, una profesora del colegio de That al Netaqeen. "Me di cuenta de que había perdido a mi hijo para siempre, y todo lo que pude hacer fue cogerlo en mis brazos, y llevarlo lo más rápido posible al hospital que tenía más cerca", añade.

Como madre y profesora, Samah estaba devastada por la pérdida, pero fue suficientemente valiente para volver el colegio y ayudar a rescatar a los demás estudiantes. Se ha quedado de todas maneras en estado de shock, casi muda por la pérdida de su hijo. "Ya no podemos proteger a nuestros hijos", afirma.

En Alepo, lo que parecía ser un jueves relativamente tranquilo se convirtió en otro día bañado en sangre. Sólo unos minutos después de que Rima y Zahraa se despidieran de sus cuatro hijos para que fueran al colegio de Hatem al Taai, un ataque golpeó la zona, asesinándolos a los cuatro.

La intensidad con la que este trágico incidente ha golpeado a Rima y Zahraa y a sus familias es inaguantable.

Los dos colegios, That al Netaqeen y Hatem al Taai, reciben el apoyo de UNICEF a través de su campaña de vuelta al colegio lanzada a principios del año escolar en septiembre. La campaña busca devolver a todos los niños al colegio, dándoles libros, actividades recreativas e iniciativas de alcance comunitario.

UNA CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN INCREÍBLE

No hay sitio seguro en Siria, y los niños arriesgan constantemente sus vidas para ir al colegio. Aquellos que sobreviven tampoco se libran de la brutalidad de la guerra. Son testigos de actos atroces de violencia, que ningún niño debería presenciar jamás, lo que les deja asustados permanentemente.

Raghad es estudiante de quinto curso, y ha visto con sus propios ojos el espantoso ataque a sus compañeros de clase. "Tengo miedo, no puedo dormir por las noches, pero quiero seguir aprendiendo en el colegio de That al Netaqeen", afirma murmurando con una valentía desgarradora.

"Invertir en los niños en Siria es ahora más crítico que nunca. No podemos fallar a millones de niños como Jaffar o Raghad. Debemos proteger a todos y cada uno de los niños en Siria de la dureza diaria de la guerra", defiende Hanaa Singer, representante de UNICEF en Siria.

A pesar de las brutalidades que los niños como Raghad están presenciando, su determinación y pasión por la vida es inconmensurable. "Quiero crecer y convertirme en pediatra para ayudar a los niños", añade Raghad.

La perseverancia de los padres es extraordinaria, y refleja y refuerza la determinación y pasión por la vida de los niños. Como la mayoría de las madres sirias y a pesar de su pérdida, Samah sueña con un futuro mejor para sus niños.

"Todo lo que puedo decir es que estos niños merecen una vida mejor, y como madre y profesora, debo trabajar duro para dárselo", asevera.

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