Los 'antibalaka' y Séléka acuerdan crear un comité conjunto para preparar conversaciones de paz

Actualizado 27/06/2014 17:31:55 CET

BANGUI, 27 Jun. (Reuters/EP) -

Las dos principales facciones en el conflicto interconfesional en la República Centroafricana han dado un primer paso hacia el fin de la violencia que ha dejado miles de muertos y obligado a más de un millón de personas a huir de sus hogares.

La antigua coalición rebelde Séléka, integrada principalmente por musulmanes, y las milicias de autodefensa 'antibalaka', compuestas principalmente por cristianos, establecieron un comité conjunto de seis miembros cada uno este jueves bajo los auspicios del grupo de resolución de conflictos PARETO.

El comité representa un segundo paso después de que ambas partes mantuvieran una reunión inicial este mes, según Béni Kouyaté, vicecoordinador de PARETO. Por ahora hay pocos detalles concretos de las conversaciones pero ambas partes han indicado a Reuters que son optimistas respecto a que pueda llevar a algo sustancial.

"Esta iniciativa nos llevará hacia la reconciliación, la paz. Eso es lo que todos queremos en este país", ha afirmado Eric Massi, un alto cargo de Séléka.

"Hemos llegado a un acuerdo sobre todos los principios de mediación que queremos que nos lleven a la paz. Por nuestra parte, no hay problema, pero corresponde a los líderes de Séléka convencer a sus líderes que están en Bambari de que tengan fe en este proceso", ha afirmado por su parte Sebastien Wenezoui, un alto cargo de los 'antibalaka'.

La violencia ha continuado esta semana ya que más de 50 personas murieron en dos días de enfrentamientos en Bambari, a 380 kilómetros al noreste de Bangui, la capital. Un ataque de los 'antibalaka' en los alrededores de la ciudad llevó a represalias por parte de jóvenes musulmanes y a enfrentamientos dentro de Bambari.

La violencia en la antigua colonia francesa se remonta a la toma del poder el año pasado por Séléka, cuyo periodo en el poder estuvo marcado por abusos a los Derechos Humanos, lo que llevó a la creación de las milicias de autodefensa cristianas.

Séléka dejó el poder a principios de este año en medio de una fuerte presión internacional, pero el frágil gobierno interino no ha conseguido asentar su autoridad en todo el país. A principios de este mes, la presidenta Catherine Samba-Panza solicitó al Tribunal Penal Internacional (TPI) que abra una investigación por los crímenes cometidos en la ola de violencia interconfesional desde mediados de 2012.