Argentina homenajea al sacerdote Carlos Mugica 40 años después de su asesinato a manos de la Triple A

Publicado 10/05/2014 20:17:41CET

BUENOS AIRES, 10 May. (EUROPA PRESS) -

Hace 40 años que el sacerdote Carlos Mugica, peronista y vinculado a las luchas populares de los años 60 y 70 en Argentina, fue acribillado a balazos a manos de la organización de extrema derecha Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) durante la última dictadura que vivió el país.

Este fin de semana se realizarán diversos homenajes entre los que destaca la inauguración de una escultura en la famosa avenida 9 de Julio por parte de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, según ha informado 'Télam'.

Mugica, luchador incansable al lado de los más pobres y militante peronista, formó parte del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y fue capellán en el barrio marginal de Buenos Aires hoy conocido como Villa 31, donde fundó la parroquia Cristo Obrero y desde donde ejerció su actividad pastoral entre los que llamó sus "hermanos villeros".

El sacerdote dedicó su vida a los más humildes, pero no siempre lo tuvo tan claro. En una entrevista con la revista 'Cuestiones', Mugica recordaba como de joven su mundo era "homogéneo y sin conflictos" hasta que entró en el seminario, donde comprendió que Dios "viene para todos, pero principalmente para los pobres".

Mugica comenzó a trabajar cuando era seminarista al lado del padre Iriarte y observó como el cura "iba a buscar" a la gente en lugar de esperarla. "Era un barrio popular y la gente humilde siempre tiene problemas; había por supuesto, que evangelizar, llevar a cada uno la seguridad de que todos eran hijos de Dios, pero aparte, había que tratar de llegar a todo lo demás", explicaba.

Este fue el primer contacto que Mugica tuvo con una realidad muy diferente a la suya y pudo descubrir "un mundo del que siempre había vivido distante". Mientras trabajaba en este barrio, cayó Perón por el golpe militar y siempre recordó como la gente humilde entró en duelo. "Cuando volvía a casa, mi mundo, sentí que algo de ese mundo ya se había derrumbado. Pero me gustó", comentó el sacerdote.

Debido a su militancia social y política, Mugica recibió amenazas de muerte y diversos ataques e intentos de asesinato. Finalmente, murió en una emboscada cuando se disponía a subir a su automóvil, estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, tras celebrar una misa.

Considerado como delito de lesa Humanidad, el asesinato de Mugica fue atribuido a la Triple A y la causa judicial se encuentra hasta hoy en el juzgado federal, a la espera de que se celebre el juicio.

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