El asalto a Qusair habría dejado ya más de 70 muertos, entre ellos un líder de Hezbolá, según activistas

Actualizado 20/05/2013 2:05:18 CET

((Esta noticia corrige la estimación en el titular en la anterior sobre el mismo tema. Disculpen las molestias))

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

El asalto conjunto del Ejército sirio y Hezbolá contra el bastión rebelde de Qusair, en la frontera con Líbano, habría dejado ya más de 70 muertos, contando a 48 rebeldes y 20 integrantes de la milicia libanesa, entre ellos a uno de sus comandantes, Fady al Jazzar, según informaron activistas y la cadena panárabe Al Arabiya.

Junto a los 48 rebeldes fallecidos, la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha podido confirmar cuatro civiles --tres mujeres y un hombre-- muertos. Todos ellos perecieron en el bombardeo ejecutado durante las últimas horas por las fuerzas sirias y las milicias libanesas apostadas en los cuatro puntos cardinales de las afueras de la ciudad.

"El número de víctimas va a aumentar porque hay cientos de heridos y la mayoría se encuentra en estado crítico", indicó el Observatorio, una organización afiliada a la oposición siria que cuenta con fuentes en el interior del país.

Al Arabiya, por su parte, informa de que al menos 20 milicianos de Hezbolá han muerto en los enfrentamientos y que decenas han resultado heridos y trasladados posteriormente a hospitales de Beirut para recibir tratamiento.

Entre los miembros de Hezbolá fallecidos se encontraría, según la cadena, uno de sus principales comandantes de campo: Fadi Mohammed al Jazzar, nacido en Beirut, condenado a cadena perpetua en 1991 por participar en un ataque en la frontera entre Líbano e Israel, y liberado a principios de 2004 como parte de un intercambio de prisioneros con Israel.

La ciudad es ahora objeto de una invasión de las fuerzas del régimen en colaboración con el Ejército sirio, según informó el activista Hadi Abdulá, quien no obstante aseguró que la localidad todavía no ha caído en manos del régimen.

Más de 20.000 personas residen en Qusayr, a seis kilómetros de la frontera con Líbano. La ciudad está asediada desde hace semanas por el Ejército y por las milicias de Hezbolá, según los activistas, pero el grupo libanés ha desmentido que esté operando en la región.

No obstante, numerosos testigos han informado de la presencia de elementos de Hezbolá durante la ofensiva, y los rebeldes del Ejército Libre Sirio aseguran que se encuentran apostados en la zona y disparan proyectiles cargados de letal gas mostaza.

"Junto a los bombardeos del Ejército desde el norte, Hezbolá disparaba morteros y múltiples cohetes desde el sur y el oeste", declaró Qadi, quien tiene constancia de que la mayoría de los muertos son civiles.

La región, cerca del río Orontos, es una posición estratégica segregada entre localidades suníes y chiíes, estas últimas afines al presidente sirio, Bashar Al Assad, cuya confesión alauí es una escisión del Islam chií. Para el Ejército sirio resulta crucial mantener abierto un paso entre el valle del Bekaa y la costa del Mediterráneo, en el caso de que caiga Damasco.

Por otro lado, fuentes libanesas en el Bekaa han informado de que varios cohetes rebeldes han impactado en la ciudad de Hermel, bastión de Hezbolá, pero no se han registrado bajas.