Asciende a 33 el número de personas fallecidas en el segundo terremoto de Turquía

Actualizado 12/11/2011 17:48:51 CET

ESTAMBUL, 12 Nov. (Reuters/EP) -

Asciende a 33 el número de víctimas mortales y a 22 el número de edificios derrumbados por el último sismo registrado el pasado miércoles en Van, en el este de Turquía, de 5,7 grados en la escala Richter, según los últimos balances.

El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, ha visitado este sábado Ercis, una de las ciudades más afectadas por el primer terremoto registrado el 23 de octubre, en medio de la creciente indignación de las familias que se han quedado sin hogar y de los esfuerzos de los equipos de rescate que han encontrado hasta el momento a 30 personas con vida.

Entre los edificios derrumbados hay dos hoteles en los que había realojados del primer sismo. Además, las primeras nevadas registradas hoy en Turquía han agravado la situación de los supervivientes de los dos terremotos.

Entre las víctimas causadas por este último temblor hay dos periodistas de la agencia Dogan que se encontraban cubriendo la información relativa a las consecuencias derivadas del primer sismo.

El primer terremoto causó la muerte de más de 600 personas y dejó a miles de familias sin hogar, con poca gente atreverse a permanecer en las casas marcadas por las grietas en paredes y techos, al tiempo que sacudieron la región de réplica.

A su llegada a la zona Erdogan ha sido recibido con aplausos y abucheos y ha dado un discurso en el que ha llamado a la unidad entre los ciudadanos y las autoridades.

"¡Queremos tiendas de campaña!", han reclamado algunos de los presentes que no han aplaudido al oír hablar de la ayuda financiera.

El primer ministro ha prometido acceso a una vivienda permanente para agosto del año que viene a la mayoría de los que necesitan casas nuevas, antes de entrar en los campamentos establecidos para que la gente pase el invierno.

El miércoles la Policía disparó gases lacrimógenos para romper una manifestación en Van, en la que protestaban por el modo de distribuir las tiendas de campaña y pidiendo la renuncia del gobernador de la provincia.

Algunas personas han rechazado alojarse en los campamentos por temor a que sus casas se queden sin vigilancia y sean saqueadas.