Los atentados del norte de Irak se convierten en el ataque más sangriento desde la invasión

Actualizado 16/08/2007 2:01:01 CET

BAGDAD, 16 Ago. (OTR/PRESS) -

Los cuatro brutales atentados en cadena cometidos en la noche del martes en una remota zona del norte de Irak se han convertido ya en los más sangrientos desde la invasión del país en 2003. Según balances oficiales, hasta ayer por la tarde habían sido extraídos de los escombros dejados por las explosiones al menos 250 muertos y 350 heridos, balance que sobrepasa al del atentado más grave cometido hasta ahora en el Irak ocupado, que databa del pasado 23 de noviembre en Bagdad y en el que hubo 215 muertos.

Responsables militares estadounidenses han responsabilizado a la organización de Al Qaeda en Irak de los cuatro ataques suicidas con camiones cargados de combustible contra zonas residenciales del movimiento religioso minoritario Yazidi en el Kurdistán iraquí, una creencia preislámica de origen remoto. La tensión entre los seguidores del yazidismo y los musulmanes locales ha crecido desde que en abril pasado se denunció el caso de una joven yazidí lapidada por supuestamente convertirse al Islam. Se da la circunstancia de que en la remota zona donde se han cometido los atentados la presencia militar de la coalición y del ejército iraquí es mínima, circunstancia que mandos estadounidenses han interpretado como un signo de imposibilidad de los terroristas de atacar en zonas con mayor protección.

FAMILIAS ENTERAS ATRAPADAS

Los cuatro atentados ocurrieron en poblaciones cercanas a Sinyar y Khataniya, 120 kilómetros al oeste de Mosul. La explosión de varios vehículos cargados de gasolina provocó el derrumbe e incendio de numerosos edificios en las proximidades, atrapando a centenares de personas, entre ellas familias enteras, cuyo rescate está resultando muy complicado por la falta de medios para atender la magnitud de la masacre.

Zayan Othman, ministro de Salud de la cercana región autónoma del Kurdistán, explicó que el balance de víctimas había superado en la tarde del miércoles al menos los 250 muertos y los 350 heridos extraídos de entre los escombros. Este dato sobrepasa el del ataque más mortífero registrado hasta ahora en Irak desde el inicio de la guerra en 2003 y posterior ocupación. Hasta ahora, ese triste récord le correspondía al registrado el 23 de noviembre pasado disparos de mortero y vehículos cargados con explosivos mataron a 215 personas en el distrito de Ciudad Sadr en Bagdad.

El Gobierno español condenó ayer "con toda firmeza" estos atentados terroristas e hizo un llamamiento a todos los grupos y fuerzas políticas iraquíes para que trabajen en el camino de la reconciliación nacional. "El Gobierno español expresa al Gobierno y al pueblo de Irak su más profundo pesar y sincera solidaridad por estos bárbaros atentados y transmite sus condolencias a los familiares de las víctimas", informó la Dirección General de Comunicación Exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en un comunicado.

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