Bachelet confía en conseguir la gratuidad en las universidades chilenas para 2016

Actualizado 07/07/2015 8:15:38 CET

SANTIAGO, 6 Ago. (EUROPA PRESS) -

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha confiado este miércoles en que para 2016 la enseñanza universitaria sea al menos parcialmente gratuita, como parte de la reforma educativa que impulsa su Gobierno.

"Yo quisiera que los alumnos que ingresen o que estén en la universidad en 2016 pudieran ya tener gratuidad", ha dicho en Radio Cooperativa, aclarando que no será del cien por cien porque el Gobierno "ha definido un modelo gradual de recaudación".

Bachelet ha explicado que este sistema permitirá que a finales de su mandato la gratuidad en las universidades chilenas llegue al menos al 70 por ciento, aunque "en el proyecto de ley va a ir asegurado el cien por cien".

Además, se ha referido a las polémicas declaraciones realizadas por el secretario ejecutivo de la reforma educativa, Andrés Palma, que hace dos semanas adelantó que se harían modificaciones al proyecto de ley porque tal y como estaba planteado podría estimular la educación subvencionada en detrimento de la pública.

"Junto con hacer todo lo relativo para terminar con la educación como un bien de consumo y transformarla en un derecho social hay que establecer proyectos de ley de fortalecimiento de la educación pública", ha subrayado.

Bachelet ha aclarado que "no se trata de dejar una educación pública de baja calidad", sino que, "por el contrario, el objetivo de la reforma es educación de calidad para todos en un sistema mixto donde tengamos una muy buena educación pública y una educación privada".

La líder izquierdista ha admitido que, después de las declaraciones de Palma, "el gran desafío ahora es seguir contando el relato" de la reforma educativa. "Pero a la vez creo que hay que conversar mucho más porque hay mucho mito y mucho miedo. Vamos a hacer un esfuerzo comunicacional aún mayor", ha señalado.

"DESCONFIANZA DE LOS ESTUDIANTES"

Por otro lado, ha aludido a la "desconfianza de los estudiantes", que les ha llevado a mantenerse al margen de las mesas de diálogo sobre la reforma educativa. "La desconfianza no se resuelve solamente hablando. Hay que hablar, pero al final creo que obras son amores y no buenas razones", ha dicho, afirmando que demostrará "la voluntad de este Gobierno de tener una educación gratuita y de calidad".

Bachelet ha instado una vez más a los estudiantes a sumarse a las mesas de diálogo porque "son para insistir en los puntos que les parece natural". Sin embargo, ha reiterado que no cambiará el núcleo de la reforma educativa porque "esto lo trabajamos en la campaña (electoral)" del año pasado.

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Desde hace tres años, estudiantes y, en menor medida, profesores chilenos han tomado las calles del país sudamericano en demanda de una educación pública, gratuita y de calidad que termine con el actual sistema de financiación a través de créditos de la banca privada.

El clamor de la comunidad educativa chilena obligó al ex presidente Sebastián Piñera (2010-2014) a aprobar una reforma educativa y una reforma fiscal para financiar la primera que, según estudiantes y profesores, no solucionó los problemas del sector.

La reforma educativa de Piñera permitió, como gran avance, que el Estado asumiera la gestión de los créditos bancarios en la enseñanza universitaria con mejores condiciones que las ofrecidas hasta entonces por la banca privada a los estudiantes.

Pero los estudiantes rechazaron esta propuesta porque no respondía a su deseo de que Chile tuviera una educación pública y gratuita ya que, aunque mejoró el sistema existente, aún obliga a los alumnos a recurrir a créditos para financiar la educación universitaria.

Bachelet, que volvió a La Moneda el pasado 11 de marzo, lleva en su programa de Gobierno una reforma educativa que colmaría las demandas de estudiantes y profesores, aunque ya han expresado sus "dudas" al considerar que la propuesta es "ambigua" y que está dominada por una "visión económica".

Los manifestantes echan en cara a Bachelet que durante su primer Gobierno (2006-2010) y, especialmente, durante los 20 años de mandato de la Concertación --coalición izquierdista-- no se promovió una reforma educativa para garantizar su gratuidad y universalidad.

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