Bangladesh y Birmania acuerdan completar la repatriación de los rohingya en un plazo de dos años

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Actualizado 16/01/2018 10:41:33 CET

DACCA, 16 Ene. (Reuters/EP) -

Las autoridades de Bangladesh y Birmania han acordado este martes completar en un plazo de dos años el proceso de repatriación de los rohingya que cruzaron la frontera hacia Bangladesh huyendo de la violencia en el estado birmano de Rajine.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Bangladesh no ha concretado cuándo comenzará el proceso, pero ha indicado que las medidas de repatriación tendrán en cuenta que "la familia es una unidad".

En su comunicado, el departamento bangladeshí ha dicho que creará cinco campamentos de tránsito desde los que se enviarán a los rohingyas a dos centros de recepción en lado birmano de la frontera entre ambos países. "Birmania ha reiterado su compromiso para detener el flujo de residentes de Birmania a Bangladesh", ha señalado.

El acuerdo entre los dos Gobiernos ha llegado tras la reunión en la capital de Birmania, Naipyidó, del grupo de trabajo encargado de fijar las condiciones y los detalles del acuerdo de repatriación alcanzado en noviembre de 2017.

El Ejecutivo birmano todavía no se ha pronunciado sobre el acuerdo para completar la repatriación de rohingyas en dos años. El portavoz del Gobierno birmano, Zaw Htay, aseguró antes de la reunión del grupo de trabajo que los refugiados que retornen podrán solicitar la ciudadanía "cuando superen un proceso de verificación".

La agencia birmana creada para supervisar el proceso de repatriación aseguró la semana pasada que se habían creado dos "campamentos de evaluación y repatriación" y otro emplazamiento para alojar a los retornados.

El secretario permanente del Ministerio de Trabajo, Inmigración y Población birmano, Myint Kyaing, explicó a Reuters a principios de enero que Birmania está preparada para empezar a procesar cada día el regreso de al menos 150 personas por medio de los dos campamentos habilitados a partir del 23 de enero.

La crisis de los rohingyas comenzó el 25 de agosto, cuando una serie de ataques de milicianos rohingyas contra las fuerzas de seguridad birmanas dio paso a una ofensiva militar que ha sido denunciada por Naciones Unidas como una "limpieza étnica de manual" y que se ha traducido en la huida de unas 650.000 personas de esta comunidad musulmana al vecino Bangladesh.

El Ejecutivo de Birmania niega haber realizado una limpieza étnica y dice que sus fuerzas de seguridad solo han desarrollado operaciones para acabar con la violencia de los milicianos rohingyas que han atacado sus posiciones.