Barnier pide convergencia normativa en la isla de Irlanda y niega que cuestione orden constitucional británico

Publicado 28/02/2018 16:14:04CET

BRUSELAS, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

El jefe negociador de la UE para el Brexit, Micher Barnier, ha propuesto este miércoles mantener la "convergencia plena" normativa entre Irlanda y Ulster para evitar la vuelta a "una frontera dura" en la isla cuando salga Reino Unido de la Unión y proteger los acuerdos de paz del Viernes Santo y ha negado que ello cuestione el orden constitucional británico.

"Este dique de contención no cuestiona el orden constitucional de Reino Unido. Lo respetaremos", ha asegurado Barnier en rueda de prensa para presentar el proyecto de Acuerdo de Retirada, que recoge las condiciones de la separación y para la transición y un protocolo sobre Irlanda.

Barnier ha insistido en que esta opción estaba ya prevista en el acuerdo sellado en diciembre entre la UE y Reino Unido sobre las condiciones de la separación en ausencia de otras alternativas y ha reiterado que está dispuesto a discutir las dos opciones contempladas en diciembre cuando Londres remita propuestas concretas, es decir, una solución en el marco del acuerdo sobre la relación futura o una solución específica que plantee Reino Unido.

"No busco provocar a nadie. No hay ninguna arrogancia por mi parte", ha insistido, aunque ha admitido la situación política "complicada" en Reino Unido y ha avanzado que se reunirá a principios de la semana que viene con la líder de la DUP, Arlene Foster y del Sinn Fein, Michelle O'Neill.

Barnier ha insistido en que han recurrido a "la imaginación" y "creatividad". "Hemos intentado buscar soluciones simples, prácticas, para evitar que en Irlanda haya una frontera dura", ha zanjado, dejando claro que se trata de evitar la vuelta a una frontera dura entre Irlanda y Ulster si Reino Unido mantiene "sus líneas rojas" de salirse también del mercado único y de la unión aduanera cuando abandone el bloque.

El jefe negociador ha precisado que la propuesta de "mantener la plena convergencia" normativa se limita a las normas del mercado interior y de la unión aduanera relativa a bienes y las normas veterinarias y fitosanitarias, es decir, "aquellas áreas necesarias para evitar los controles fronterizos". "El Norte de Irlanda debe estar cubierta por el Tribunal de la Unión Aduanera", ha agregado.

"La vida cotidiana en torno a la frontera debe continuar como hoy", ha justificado, al tiempo que ha recordado que "Irlanda del Norte ya tiene hoy normas en vigor que son diferentes del resto de Reino Unido".

Barnier ha insistido en que el texto de acuerdo propuesto, que consta de 168 artículos, se limita a traducir "jurídicamente" los compromisos sellados en diciembre entre la UE y Reino Unido sobre las condiciones prioridades del divorcio, a saber, los derechos de los ciudadanos, la factura del Brexit e Irlanda pero también recoge la posición de la UE en otros asuntos en los que no se ha progresado desde diciembre como Euroatom o propiedad intelectual.

"Este proyecto de texto no contiene ninguna sorpresa para nuestros socios británicos", ha asegurado, al tiempo que ha anunciado que ambas partes han acordado celebrar una nueva ronda de negociaciones la próxima semana.

DEMASIADAS DIVERGENCIAS

Así, Barnier ha avisado de la necesidad de "acelerar" las negociaciones si se quiere sellar con "éxito" un acuerdo sobre el Brexit y ha vuelto a dejar claro que "por ahora la transición no está garantizada" porque ambas partes siguen manteniendo "demasiadas" divergencias "importantes".

La UE insiste en que Reino Unido no puede tratar "menos favorablemente" a los ciudadanos europeos que lleguen a Reino Unido tras su salida del bloque y exige que se mantengan los mismos derechos hasta el fin del periodo de la transición frente a los que llegaron antes, mientras que Londres insiste en poner fin a la libre circulación de personas cuando salga del bloque, en marzo de 2019.

La duración del Brexit también enfrenta a ambas partes. La UE insiste en que concluya el 31 de diciembre de 2020, cuando acabe el ciclo presupuestario europeo, mientras que Londres ha pedido "unos dos años" y se resiste a poner una fecha límite.

La UE mantiene que el Tribunal de Justicia de la UE debe ser el competente a la hora de dimitir divergencias sobre la aplicación del acuerdo de retirada, incluida la protección de los derechos de los ciudadanos, algo que Londres rechaza.

Barnier también ha admitido que ambas partes difieren sobre la necesidad de aplicar las normas europeas durante la transición. Londres pide poder vetar nuevas normas europeas pactadas a 27 durante la transición -en la que ya no estará presente en la mesa de negociación ni en las instituciones europeas--, mientras que la UE insiste en que "las normas deben ser las mismas para todos durante este periodo". "No asumiremos ningún riego de divergencia normativa", ha asegurado.

De cara a un acuerdo de libre comercio futuro entre la UE y Reino Unido, Barnier ha vuelto a dejar claro que Reino Unido no podrá picotear y ha insistido en la prioridad de preservar el mercado interior y la indivisibilidad de las cuatro libertades. "Lo ilusorio sería pensar que aceptaríamos en el lado europeo el picoteo", ha avisado. "No habrá picoteo", ha prometido.

Barnier ha urgido a acelerar las negociaciones porque apenas quedan 13 meses para concluir de aquí a otoño el acuerdo del Brexit y la transición y ha dejado claro que también están preparando la opción de un no acuerdo. "Debemos estar listos y nos preparamos para todos los casos. Es nuestra responsabilidad", ha dicho, si bien ha insistido en que trabaja para concluir con éxito un acuerdo de retirada "ordenada".