Bill Clinton: ¿presidente o primer caballero?

 
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Bill Clinton: ¿presidente o primer caballero?

Hillary Clinton y su marido, Bill Clinton
POOL NEW/REUTERS
Publicado 07/11/2016 8:49:33CET

WASHINGTON, 7 Nov. (EDIZIONES) -

La victoria electoral de Hillary Clinton supondría su vuelta a la Casa Blanca en una posición muy distinta a la que ostentó durante ocho años en la década de los noventa. Ahora será su marido, Bill Clinton, quien estará a la sombra, abocado a readaptarse en una suerte de 'primer caballero' sin dejar de lado los galones presidenciales.

La posición que ocupará Bill Clinton en caso de que su esposa venza este 8 de noviembre ha dado para todo tipo de debates, en la medida en que nunca antes una mujer ha sido comandante en jefe y, por tanto, ni siquiera ha habido que pensar un apodo distinto al de 'primera dama'.

En un contexto político internacional marcado por el dominio de los hombres en los puestos de poder, las mujeres de los presidentes en Estados Unidos han sido una figura peculiar durante décadas, un rostro amable cuya relevancia ha variado en función de las distintas personalidades.

Sí ha sido frecuente, no obstante, que las parejas emprendan iniciativas propias --habitualmente de carácter social-- y se ha podido ver a las primeras damas acompañando a las mujeres de otros dignatarios internacionales en paseos por la Casa Blanca o pequeños actos públicos sin peso político.

Entre los analistas existe consenso acerca de la denominación de 'primer caballero' cuando se trata de un hombre, pero en este caso se suma el añadido de que quien debe ostentar este simbólico puesto ha sido también presidente, un cargo que tradicionalmente acompaña a todos los inquilinos de la Casa Blanca incluso después de dejar el Despacho Oval.

De esta forma, técnicamente habrá dos presidentes Clinton bajo un mismo techo, una posibilidad a la que se ha referido en 'Time' la biógrafa Carol Felsenthal para pedir a la candidata que recupere su apellido de soltera. Hillary mantuvo el Rodham al casarse en 1975, pero cinco años después, coincidiendo con la campaña de su marido para la reelección como gobernador de Arkansas, adoptó el apellido Clinton.

La propia exsecretaria de Estado bromeó hace un año con que su marido debía "romper" también su particular 'techo de cristal' y ni siquiera se atrevió a ponerle un nombre. "Es algo complicado porque aún se le llama presidente", reconoció, aunque durante un acto de campaña en mayo sí que aludió al "primer caballero", según ABC News.

CABALLERO A LA SOMBRA

La duda, nomenclaturas aparte, gira también en torno al papel político que desempeñaría Bill Clinton durante los próximos cuatro años. Durante estos últimos ocho, Michelle Obama ha sido especialmente activa, por ejemplo con campañas en favor de la alimentación sana, el ejercicio o la educación de las niñas, lo que la ha convertido en una de las figuras más populares y mejor valoradas de Estados Unidos.

En el caso del expresidente, llega con un equipaje cargado que ya ha condicionado la campaña de su mujer durante el último año. Los escarceos amorosos o su labor en la fundación familiar se han convertido en arma política en manos del magnate republicano Donald Trump y sus escasas intervenciones públicas han sido examinadas con lupa.

La columnista de 'The Washington Post' Ruth Marcus ha propuesto a Bill Clinton directamente que "desaparezca" para no enturbiar ya desde el principio la labor de su mujer. "Para la primera presidenta mujer, el foco debería estar en ella, no en su esposo y expresidente", escribió.

¿ENVIADO?

Hillary Clinton llegó a sugerir en algún acto público que su marido intentaría también contribuir a la recuperación económica y la creación de empleo, pero ha terminado dejando a un lado este tipo de alusiones, quizás consciente de que generaría lo que el profesor Austan D. Goolsbee, de la Universidad de Chicago, ha llegado a calificar de "puzle" de Gobierno.

Otra posibilidad es la de aprovechar la experiencia política del antiguo mandatario para encomendarle algún encargo particular, quizás con un marcado carácter simbólico. La revista 'The Atlantic' recordó en un reciente artículo el papel de Bill Clinton como impulsor de la paz entre israelíes y palestinos y sugirió dotarle de capacidades negociadoras para dar un nuevo empuje al proceso de paz en Oriente Próximo.

Melanne Verveer, jefa de gabinete de Hillary Clinton durante su etapa como primera dama, también ha recomendado la designación del expresidente como "enviado especial" o su reconversión en un "ilustre hombre de Estado", según recoge el portal de noticias 'Politico'.

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