Activistas huyen para evitar detenciones mientras Bush pide a la Junta militar que detenga la persecución

Actualizado 31/08/2007 13:51:53 CET

RANGÚN, 31 Ago. (EP/AP) -

Destacados activistas prodemocráticos birmanos empezaron hoy a huir de las ciudades para evitar posibles detenciones por las protestas que han protagonizado en las últimas semanas contra el Gobierno, mientras el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, urgió a la Junta militar a detener la persecución.

El Ejecutivo militar de Birmania ha detenido a decenas de activistas y ha contratado a bandas criminales para que se mantengan vigilantes en la ciudad más grande del país, Rangún, para prevenir una nueva oleada de protestas, que comenzó el pasado 19 de agosto por la fuerte subida de los precios de los combustibles.

Desde Washington, Bush condenó las actuaciones de la Junta militar, afirmando que "las preocupaciones de los activistas deben ser escuchadas por el régimen más que silenciadas mediante la fuerza".

En su opinión, los generales que lideran el Gobierno "deben atender a los llamamientos internacionales para liberar a los activistas inmediatamente y detener la intimidación de aquellos ciudadanos birmanos que promueven la democracia y los Derechos Humanos".

VIGILANCIA CONSTANTE

El Ejecutivo ha ordenado a las autoridades locales y a los hoteles que vigilen a los activistas prodemocráticos y que envíen sus fotos e información sobre ellos. La lista de disidentes incluye a al menos un miembro de la 88 Generación de Estudiantes, grupo involucrado en las masivas manifestaciones de las últimas semanas. La mayoría de sus más destacados miembros fueron arrestados el pasado 21 de agosto.

Los activistas han continuado sus protestas desde la cárcel, ya que algunos de ellos comenzaron ayer una huelga de hambre para exigir tratamiento médico para un compañero que, según afirman, se rompió la pierna durante su detención el pasado martes.

Mientras, en Rangún, los camiones desplegados por el Gobierno continúan aparcados en puntos estratégicos de la ciudad y sus ocupantes siguen vigilantes y preparados para arrestar a cualquier sospechoso que pueda encender la chispa de los disturbios.