Boko Haram ha usado a 117 niños para cometer atentados desde 2014, 27 solo este año

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Actualizado 12/04/2017 12:49:51 CET

UNICEF recuerda que estos niños son "víctimas" y denuncia que se trata del "uso más horrible" de menores en un conflicto

MADRID, 12 Abr. (EUROPA PRESS) -

El número de niños empleados para cometer atentados "suicidas" por parte del grupo terrorista Boko Haram en la región del Lago Chad ha aumentado drásticamente en 2017, hasta el punto que en lo que va de año se ha recurrido a esta práctica en casi el mismo número de ocasiones que durante todo 2016, según ha denunciado este miércoles el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

Según la agencia de Naciones Unidas, durante el primer trimestre de 2017 se ha recurrido a un total de 27 niños para cometer atentados, frente a los nueve que se emplearon durante este mismo periodo el año anterior.

"Durante los tres primeros meses de este año, el número de niños utilizados en ataques con bombas es casi igual al número de todo el año pasado. Es el uso más horrible de los niños en un conflicto", ha denunciado la directora regional de África Occidental y Central de UNICEF, Marie-Pierre Poirier.

Desde 2014, según el informe 'Una desgracia silenciosa: liberando las voces de los niños atrapados en la crisis del Lago Chad', se ha utilizado a 117 niños para llevar a cabo ataques con bomba en lugares públicos en Nigeria, Chad, Níger y Camerún. En concreto, hubo cuatro casos en 2014, 56 en 2015, 30 en 2016 y 27 solo hasta marzo de este año, según UNICEF, que ha subrayado que la mayoría de las veces se ha utilizado a niñas para estos ataques.

Como consecuencia de este hecho, ha lamentado UNICEF, se ve con un creciente temor a las niñas, niños e incluso a los bebés que están en mercados o en puestos de control, ya que se piensa que pueden llevar explosivos. "Estos niños son víctimas, no perpetradores", ha sostenido Poirier, defendiendo que "forzarles o engañarles a que cometan estos actos horribles es condenable".

Por otra parte, el informe, que se publica tres años después del secuestro de más de 200 niñas en una escuela secundaria en Chibok, en el norte de Nigeria, recoge testimonios preocupantes de niños que fueron capturados por Boko Haram y muestra cómo estos niños son acogidos con profunda sospecha cuando vuelven a sus comunidades, ha explicado la agencia de la ONU.

ESTIGMA Y MIEDO

Muchos de los niños entrevistados cuentan que mantienen en secreto lo que han vivido porque tienen miedo de que se les estigmatice, o incluso de represalias violentas por parte de su comunidad. Algunos guardan silencio y se alejan por miedo a ser rechazados y estigmatizados.

A este respecto, UNICEF está trabajando con comunidades y familias para luchar contra el estigma que existe contra los supervivientes de violencia sexual, y para construir un entorno protector para niños que han pasado por el trauma del secuestro.

Por otra parte, UNICEF ha resaltado los retos a los que se enfrentan las autoridades locales con los niños que han sido interceptados en los puestos de control y llevados a custodia administrativa para ser interrogados e investigados, aumentando por ello la preocupación por los largos periodos de custodia.

Según ha indicado, en 2016 casi 1.500 niños estuvieron bajo custodia administrativa en los cuatro países, y 592 niños aún están esperando a ser liberados.

ACABAR CON LOS ABUSOS Y OFRECER APOYO

Así las cosas, UNICEF ha hecho un llamamiento a terminar con "las graves violaciones" contra los niños por parte de Boko Haram, incluyendo el reclutamiento y el uso de niños en conflictos armados como "atacantes suicidas".

También ha abogado por que los niños que son liberados o consiguen escapar sean llevados de un entorno militar a uno civil lo antes posible, con el fin de facilitar su reintegración y que puedan recibir el apoyo que necesitan. En este sentido, ha defendido que los cuatro países tienen que tener listos protocolos de transferencia para los niños encontrados durante las operaciones militares.

Por otra parte, UNICEF ha pedido que se proporcione cuidado y protección para los niños separados o no acompañados, subrayando que todos los menores afectados por la crisis necesitan apoyo psicosocial y espacios seguros para recuperarse. En 2016, la agencia de la ONU proporcionó apoyo psicosocial a 312.000 niños en Nigeria, Chad, Camerún y Níger, y reunificó a más de 800 niños con sus familias.

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