Las víctimas de Srebrenica prohíben a un grupo de ex soldados holandeses visitar el Centro para la Memoria

Actualizado 22/10/2007 21:21:00 CET

SARAJEVO, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los familiares de las víctimas de la matanza de Srebrenica, en el este de Bosnia, han prohibido a un grupo de antiguos soldados holandeses de la ONU visitar el Centro para la preservación de la Memoria del Genocidio de la localidad de Potocari, cerca de Srebrenica, debido a que fueron precisamente las fuerzas holandesas de interposición las que no supieron impedir que se cometiera la masacre.

Según la edición digital del diario 'Bosnia News', los doce soldados holandeses mantuvieron una tensa reunión con las familias de las víctimas, que se interrumpió repentinamente después de que los militares fueran incapaces de responder a las preguntas de porqué no habían sido capaces de impedir el genocidio.

"Bajo ninguna circunstancia les permitiremos acudir al Centro para la preservación de la Memoria del Genocidio porque no lo merecen", declaró la presidenta de la asociación de madres de Srebrenica, Munira Subasic, citada por el diario.

Alrededor de 8.000 varones bosniacos musulmanes de todas las edades fueron asesinados en julio de 1995 por las fuerzas serbo-bosnias, en la que supuso la matanza más grave registrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Cuando se produjo el ataque serbo-bosnio, el batallón holandés encargado de la protección de Srebrenica (un enclave "seguro" según la ONU) no efectuó un solo disparo para impedir que las fuerzas al mando del general Ratko Mladic se hicieran con el control de la ciudad, y la ONU tampoco respondió a las peticiones de ayuda aérea hechas por el mando neerlandés.

Los civiles bosniacos de Srebrenica acudieron al enclave de la ONU para pedir protección, pero la mayoría de ellos fueron rechazados. Posteriormente, las fuerzas serbo-bosnias separaron a los hombres niños de las mujeres y asesinaron a sangre fría a los primeros, mientras los soldados holandeses se limitaban a seguir en sus posiciones.

Los supervivientes del genocidio y sus familiares reclamaron mil millones de dólares al Gobierno de los Países Bajos en concepto de daños y perjuicios por su incapacidad para impedir el genocidio.

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