Las autoridades brasileñas sofocan siete motines en diferentes prisiones del país

Actualizado 18/06/2006 8:48:10 CET

SAO PAULO (BRASIL), 18 Jun. (EP/AP) -

Las autoridades sofocaron el sábado siete motines en prisiones, un mes después de que miembros del crimen organizado lanzaran una ola de violencia en el estado más poblado de Brasil, informaron las autoridades y medios locales.

Las rebeliones se produjeron después de que dirigentes del Primer Comando de la Capital fueran responsabilizados por las autoridades de ordenar desde sus celdas una ola de ataques contra la Policía en Sao Paulo, que dejó casi 200 muertos en el estado de Sao Paulo.

Todas excepto una de las rebeliones fueron desarticuladas por las autoridades, que calificaron a algunas de ellas como "pacíficas" porque no hubo incidentes violentos, según la Agencia Estado. En la noche del sábado, prisioneros en un calabozo aún mantenían a un guardia como rehén en una rebelión que aún no era controlada. También continúa un motín que comenzó el jueves en el estado de Espíritu Santo, justo al norte de Río de Janeiro.

Asimismo, un interno murió en un ajuste de cuentas entre presos, según informaciones de Agencia Estado y el diario 'Folha de Sao Paulo', el de mayor presencia en Brasil.

El Gobierno del estado de Sao Paulo emitió un comunicado donde afirmó que las rebeliones habían concluido y que 19 personas tomadas como rehenes habían sido liberadas, pero el texto sólo se refería a tres de los levantamientos, y no proporcionó más detalles.

Los reportes en los medios de comunicación afirmaron también que más de 20 guardias y prisioneros resultaron con heridas no especificadas, después de que la Policía antidisturbios intervino para retomar el control en algunas de las penitenciarías de pequeñas ciudades a cientos de kilómetros de la zona urbana de Sao Paulo, la metrópoli más grande de Brasil.

Los motines se produjeron justo un mes después de que los líderes encarcelados del Primer Comando de la Capital, conocido como el PCC por sus siglas en portugués, presuntamente lanzaron una ola de ataques a la Policía de Sao Paulo, molestos por la decisión de trasladarlos a prisiones más seguras para reducir su poder en las prisiones. La Policía respondió con acciones que dejaron 123 muertos, en su mayoría identificados como delincuentes. En los motines también murieron 23 internos.