Aviso: Esta noticia tiene más de un año. Última actualización: 13/10/2011

Se centrarán en países más pobres

Bruselas propone reducir su ayuda al desarrollo a BRIC y Argentina desde 2014

Pide reducir el número de países y sectores en los que se interviene para aumentar el impacto de la ayuda

   BRUSELAS, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La Comisión Europea ha propuesto este jueves reducir a partir de 2014 la ayuda al desarrollo europea a los países emergentes o BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y a otros países de renta media como Argentina porque considera que ya son lo suficientemente ricos y centrar las ayudas en los países menos desarrollados y pobres.

   "Tenemos que aumentar los fondos para los menos desarrollados", ha insistido el comisario de Desarrollo, Andris Piebalgs, en rueda de prensa para presentar las líneas directrices de la reforma de la política de ayuda al desarrollo y cuyas propuestas legislativas presentará el próximo mes de diciembre.

   El objetivo de la reforma de la política de ayuda al desarrollo comunitaria es reducir el número de países beneficiarios y reducir el número de sectores en los que se interviene como la educación, la salud y el buen gobierno para aumentar la eficacia y el impacto de la ayuda. Bruselas propone aumentar la ayuda al desarrollo desde los 17.900 millones de euros del periodo actual (2003-2007) hasta los 20.600 millones entre 2014-2020.

   El comisario ha reconocido que "la ayuda al desarrollo clásica ya no está suficientemente justificada" para los países emergentes y otros de renta media como Argentina que se han desarrollado mucho. "Tienen bolsas de pobreza pero creo que los propios Gobiernos están en condiciones de abordarlo por sí solos", ha explicado.

   Ha precisado que la UE "continuará" su cooperación con estos países por ejemplo para promover el intercambio de estudiantes y científicos o en objetivos muy concretos como la lucha contra enfermedades como la malaria y que, en todo caso, no se interrumpirá los actuales programas de desarrollo pactados con estos países "hasta finales de 2014".

   Fuentes del Ejecutivo comunitario han explicado que Bruselas todavía no ha determinado la reducción de la ayuda al desarrollo que sufrirán los BRIC y otros países de renta media ni si en algún caso se suspenderá totalmente la ayuda al desarrollo que va directamente al presupuesto de los Gobiernos, algo que esperan detallar en las propuestas legislativas de la reforma que presentarán en diciembre.

   En el caso de la ayuda para los países menos desarrollados, incluidos "los más frágiles", Piebalgs ha precisado que la cuantía "se decidirá en función de criterios básicos", más allá de la renta per cápita en el país y ha avanzado que la Comisión buscará fomentar las ayudas en "dos prioridades" especiales como son la seguridad alimentaria y el desarrollo agrícola y, en segundo lugar, el sector energético, especialmente para impulsar la mitigación de los efectos del cambio climático. La Comisión también propone reservar "al menos el 20%" del presupuesto futuro para ayuda al desarrollo para impulsar los servicios sociales, incluidos educación y sanidad.

   Los sectores que se busca primar son el buen gobierno y respeto de los Derechos Humanos y la democracia, la protección social (sanitaria y educativa), apoyo a las empresas y mayor integración regional y el desarrollo agrícola sostenible, aunque fuentes comunitarias han explicado que la UE y los países beneficiarios necesitarán pactar tres de ellos que se priorizarán.

REFORZAR EL RESPETO A LOS DDHH

   Con el objetivo de "reforzar" el respeto por los Derechos Humanos en los países que reciben ayuda comunitaria directa a sus presupuestos nacionales (el 25% del presupuesto total), Bruselas propone que se firmen "contratos sobre buen gobierno y desarrollo". La Comisión podrá "suspender" su ayuda si estos países no respetan los Derechos Humanos, pero nunca se cortaría las ayudas que financian directamente programas sectoriales, para no perjudicar a la población local, según fuentes comunitarias.

   En el caso de los países con administraciones públicas "más frágiles", Bruselas propone estudiar "caso por caso" la concesión de ayuda al presupuesto nacional para luchar contra la corrupción y el fraude y crear "contratos para consolidar el Estado", aunque Piebalgs ya ha dejado claro que Bruselas es partidaria de canalizar su ayuda a través del presupuesto de los Gobiernos de terceros países "democráticamente elegidos" porque se ha constatado un mayor impacto de la ayuda.

   Bruselas propone además que la UE y los Veintisiete realicen "una programación conjunta" para evitar duplicidades y pide aumentar "hasta donde sea posible" el apoyo vía créditos y préstamos de instituciones financieras como el Banco Europeo de Inversiones e implicar más al sector privado, algo "absolutamente necesario" para poder reducir la pobreza. No obstante, Piebalgs ha reconocido que las empresas extranjeras deben actuar con "transparencia" y "bajo el escrutinio de la sociedad civil", reconociendo así uno de los principales temores de las ONG.

CRÍTICAS DE LAS ONG POR IMPLICAR AL SECTOR PRIVADO

   Oxfam Internacional ha saludado que la propuesta de Bruselas se centre más en el apoyo a la sanidad, educación y agricultura, aunque ha criticado la reducción prevista para los países de renta media donde sigue viviendo el 72% de las personas más pobres y el posible impacto negativo para los "más pobres" de una excesiva dependencia del sector privado.

   La directora de la Oxfam Internacional, Natalia Alonso, ha considerado "alarmante" que no se hayan puesto "límites" a la inversión del sector privado, ha criticado que la reducción de ayuda para algunos países de renta media podría tener un impacto mayor, como podría ser en el caso de países como Angola o Perú y ha lamentado que en su propuesta la Comisión no eleve hasta el 50% el presupuesto para apoyo directo a los presupuestos nacionales porque es "la mejor" forma de contribuir a la pobreza y rechaza que se les exija  a cambio "más condiciones políticas".

   Por su parte, Action Aid ha criticado que la propuesta implica "un cambio alarmante" al centrarse más en promover el crecimiento económico que la reducción de la pobreza y pone en duda de que la mayor dependencia del sector privado, que da por descontado que beneficiará sobre todo a las  compañías europeas, ayude a los más pobres.  Ha saludado también que se centre en promover el desarrollo agrícola y ha insistido en que el nivel de ayuda no dependa sólo del PIB per cápita.

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