Bush defiende la presencia militar americana en el exterior para evitar "que el campo de batalla" sea EEUU

Actualizado 01/02/2006 5:56:50 CET

NUEVA YORK, 1 Feb. (del corresponsal de EUROPA PRESS Carlos López) -

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, defendió hoy en su discurso sobre el Estado de la Unión la política exterior desarrollada por Estados Unidos como único antídoto contra la intolerancia y salvaguarda de los ideales y principios estadounidenses, pero también como única fórmula para alejar "el campo de batalla" del territorio norteamericano.

En un discurso de aproximadamente cuarenta minutos, emitido el último martes de enero a las nueve de la noche --como marca la tradición del Congreso para este acontecimiento--, el presidente Bush se dirigió a los estadounidenses con un mensaje predominantemente doméstico pero que advertía de los riesgos para el desarrollo del país que supondría una política aislacionista.

Bush inició su discurso con unas palabras de homenaje a la memoria de Coretta Scott King, viuda de Martin Luther King, fallecida ayer, y a partir de ahí dedicó aproximadamente un tercio de su intervención a la política del país en Irak. La segunda parte de su discurso versó sobre cuestiones de calado social como la dependencia energética, los costes sanitarios y el desarrollo económico.

Rescatando en su discurso la cuestión de la sanidad y la necesidad de llevar a cabo políticas energéticas efectivas en el control de los precios del combustible, el presidente Bush hizo suyas las preocupaciones del norteamericanos que, según la última encuesta de NBC y 'The Wall Street Journal' tienen entres sus prioridades la reducción del los costes de la atención médica y el empleo.

REDUCCION DE LAS TROPAS EN IRAK.

Bush se extendió sobre los peligros que plantea para la libertad en el mundo la propagación del radicalismo islámico, una "ideología del terror y muerte" y advirtió de la necesidad de tomar las amenazas de Osama bin Laden en serio ya que el "sistema totalitario" que pretende contaría con armas de destrucción masiva y utilizaría Irak como plataforma "para atacar América y el mundo".

Para el presidente norteamericano 2005 será un año que exigirá tomar decisiones cruciales para el país y relacionadas fundamentalmente con la presencia del Ejército americano en territorio iraquí. Bush destacó que Estados Unidos deberá elegir entre luchar "contra los enemigos de la libertad" o "dejar de lado esta obligación con la esperanza de una vida más fácil".

Bush descartó "una retirada inmediata" del país ya que abandonaría a sus aliados y dejaría un país estratégico en manos enemigas, recalcando que "no existe paz ni honor en el repliegue" y que "sólo la victoria traerá a los soldados". El presidente estadounidense aseguró que pese a las amenazas y la violencia "Estados Unidos no se retirará del mundo ni se doblegará ante el mal".

Estados Unidos "está comprometida con un objetivo a largo plazo de alcance histórico", explicó el presidente para quien la futura seguridad de Estados Unidos depende "del final de la tiranía" en el mundo. Bush descartó que la retirada de Irak y el repliegue pudiera suponer el final de la amenaza exterior y subrayó que los "despiadados atacantes" no descansarían en su lucha contra EEUU.

"Simplemente moverán el campo de batalla" afirmó Bush quien señaló que la única forma para derrotar a los terroristas es "derrotar la visión oscura de odio y miedo, ofreciendo la alternativa esperanzadora de la libertad política y el cambio pacífico", por lo que reclamó continuar con la política de liderazgo y vanguardia.

El presidente estadounidense reclamó la renovación de la Ley Patriota para continuar luchando contra el terrorismo y defendió la orden de espionaje doméstico que formuló y que autorizaba las escuchas telefónicas de ciudadanos sin orden judicial amparándose en la autoridad que la Constitución le otorga.

El presidente norteamericano celebró la diseminación de la democracia en forma de elecciones que se ha materializado este año en Oriente Próximo y dedicó palabras de elogio para Egipto, a quien pidió mayor representación de la oposición, a Arabia Saudí y a Palestina a quien reclamó el rechazo del terrorismo y el reconocimiento del estado de Israel.

También dirigió palabras a la "élite de clérigos" que gobiernan Irán a quienes acusó de apoyar a terroristas en Palestina y en Líbano y condenó el desafío del Gobierno de Teherán al mundo con su voluntad de poseer el arma nuclear, dejando claro que el mundo no permitirá que la posea. "La libertad es el futuro de Oriente Próximo porque es el derecho y la esperanza de la humanidad", añadió Bush.

PRIORIDADES SOCIALES.

El mensaje de Bush de liderar la lucha contra el terror fue proseguido de una misiva a favor de continuar liderando también otros terrenos como el económico y para ello, el presidente norteamericano explicó que su nueva agenda incorpora aquellas prioridades de los ciudadanos norteamericanos, como el empleo, los precios de la sanidad y el alza de los combustibles.

Bush aseguró que durante 2006 alrededor de 140 programas considerados no prioritarios serán suprimidos lo que permitirá ahorrar al contribuyente estadounidense 14.000 millones de dólares el próximo año y poner a Estados Unidos en el camino de reducir el déficit a la mitad en los próximos tres años.

En el terreno económico, Bush defendió el liderazgo que durante las últimas décadas ha venido ejerciendo Estados Unidos pero advirtió que otros países compiten ahora con norteamérica para ocupar la cabeza del desarrollo económico, como China o India por lo que advirtió de los riesgos de la autocomplacencia.

Para el presidente norteamericano, la única forma de continuar en vanguardia económica residen en mantener la "preeminencia" de Estados Unidos en materia de investigación para lo cual señaló que las prioridades deben centrarse en dar una educación a los jóvenes que se traduzca en fuerza de trabajo preparada en el futuro.

Pero el liderazgo defendido por Estados Unidos pasa también por la reducción de la "adicción" energética del país, responsable de un fuerte alza de precios y de un freno al desarrollo económico. Al igual que el año pasado, cuando expresó la necesidad de profundizar en el uso de la energía nuclear, Bush aseguró que la mejor forma de acabar con esa dependencia es a través de la tecnología.

Avanzó la puesta en marcha de una iniciativa energética que se traducirá en un aumento del 22% en el presupuesto federal para investigación en materia de energías limpias, asegurando habrá más inversiones en plantas térmicas de carbón de emisión cero y en plantas de energía solar, eólica y nuclear con el objetivo de reducir en un 75% su dependencia del petróleo de Oriente Próximo para 2025.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies