Los campos de refugiados de Sudán del Sur, las nuevas fábricas del crimen en África

Niño refugiado en Sudán del Sur
REUTERS / SIEGFRIED MODOLA
Publicado 10/06/2018 8:44:51CET

Sin ayuda y sin salida laboral, jóvenes y adolescentes viven tentados por dos opciones: la mafia o el yihadismo

YUBA, 10 Jun. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

Durante los últimos cinco años, las mafias han matado a más de 180 personas en los campamentos de refugiados de Sudán del Sur, los conocidos como "zonas de protección civil" o PoC, por sus siglas en inglés. De un tiempo a esta part, y gracias a la ayuda de fuerzas de paz o la Policía local, el crimen ha descendido, pero responsables humanitarios temen que el daño psicológico en los jóvenes residentes del campo sea irreversible.

"El campo de Bentiu, en (el estado de) Unidad, es directamente el principal centro criminal juvenil del país", ha lamentado el director nacional de la ONG ACTED, Rob Simpson, "y el de (la capital) Yuba va por el mismo camino". La primera generación nacida en la guerra de Sudán del Sur, temen los profesores, estará educada en la violencia.

Un profesor de la escuela del campo de Barar, Thomas Makur Ruop, traza un perfil y da un pronóstico. "Están enamorados del alcohol y del crimen. Y un día, serán ladrones. Y, al día siguiente, estarán en el poder", avisa. Y si no eligen el crimen convencional, está la opción del terrorismo. "Como lo que hay en Nigeria, Boko Haram", ha declarado Ruop, en referencia a la secta islamista que asola el país centroafricano.

La desidia internacional conspira contra un futuro en paz para los jóvenes. No hay fondos ni ayuda porque "la de Sudán del Sur prácticamente se ha convertido en una crisis olvidada", y porque un campo de refugiados no funciona como una sociedad normal.

"Aquí no existe un sistema de oferta y demanda tradicional. No podemos enseñar a la gente a vivir de la tierra porque no hay sitio. Como no hay sitio, el ganado está prohibido, y el único cliente es el residente del campo, con lo que no existe un mercado tradicional de herramientas", ha explicado el cooperante.

FÁBRICAS DE CRIMINALES

Sudán del Sur lleva en guerra desde 2013 entre el presidente, Salva Kiir, y su antigua mano derecha, Riek Machar. Más de 200.000 personas viven en los PoC, seis de los cuales están gestionados por Naciones Unidas.

"Estás viviendo dentro de una alambrada. Es lo único que ves", ha descrito Simpson, quien recuerda que ya hay niños de cinco años que nacieron en estos campamentos. Dos millones de niños no van a la escuela. El 70 por ciento de la población no sabe leer, según la ONU.

"Los chicos que veo se arman con machetes y cuchillos", explica Puok Barar, de 16 años, sobre las bandas que operan en su campamento, el PoC3 de Yuba. Barar describe un uso extendido de drogas y alcohol por jóvenes gángsters con apodos como 'G-Unit' o 'Westlife'. Su amigo, Nyenhial James Lam, también de 16 años, ha puntualizado que la criminalidad afecta igualmente a las chicas. "Pelean como nosotros, forman sus propios grupos, toman las mismas drogas", añade.

Casi 200 muertos en cuatro campos, según el Instituto para el Desarrollo Exterior, han bastado para que las agencias de ayuda hayan tenido que pedir ayuda a oficiales penitenciarios, en busca de ideas, según Simpson, mientras Ruop todavía intenta explicarse cómo ha llegado el país hasta aquí. "Somos muy ricos. Tenemos recursos de petróleo, tenemos agricultura. Tenemos cerebro. No podemos ser así", ha lamentado.