Los candidatos a las presidenciales austriacas cierran la campaña tras casi un año de contienda

Alexander Van der Bellen, candidato a la Presidencia de Austria
HEINZ-PETER BADER/REUTERS
Publicado 02/12/2016 20:09:40CET

El representante de la derecha populista apela al miedo a la inmigración frente a la llamada a la tolerancia lanzada por su rival

SALZBURGO (AUSTRIA), 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

A punto de cumplir un año de batalla electoral, los candidatos a las presidenciales austriacas han cerrado este viernes la campaña con sendos actos en Viena. Norbert Hofer, del populista Partido de la Libertad (FPÖ), ha insistido en su línea dura contra la inmigración. Alexander Van der Bellen, que concurre como independiente, ha lanzado un mensaje de tolerancia y solidaridad.

"Los problemas del país no se resuelven con radicalismo o extremismo, sino con razón", ha afirmado esta tarde Van der Bellen ante su audiencia.

El candidato, que cuenta con el apoyo del Partido Verde, ha abundado en su discurso favorable al proyecto europeo. En este sentido, ha subrayado la necesidad de que Austria siga siendo un socio serio y fiable de la UE. También ha destacado los beneficios de un continente "sin fronteras", especialmente para que los jóvenes tengan más oportunidades.

De este modo, Van der Bellen ha cerrado su campaña presentándose como el representante de la moderación. "Por favor, dejadme ser vuestro presidente del centro", ha reclamado al electorado.

ESTADOS FUERTES

Hofer, en cambio, ha dejado patente su postura más nacionalista en lo que a la UE se refiere. Ha abogado por desarrollar el club pero nunca creando un Gobierno en Bruselas, sino una Unión "subsidiara" de los Estados miembros, que respete la soberanía de los países. Al mismo tiempo, y para evitar ahuyentar a los votantes que temen una salida de Austria del club, ha subrayado que también se siente europeo.

El político del FPÖ se ha presentado en el evento de cierre de campaña como un ciudadano "orgulloso" de su país, que tiene una "historia increíble", aunque también "episodios oscuros que no deben ser olvidados".

En una opulenta sala de la antigua Bolsa de Viena, considerada una joya del neorenacimiento, ha insistido en uno de los asuntos que más apoyos le está brindando, el de la línea dura en materia de inmigración y refugiados. "Necesitamos una solución humana, pero también razonable", ha afirmado frente a una audiencia entregada. Su receta es establecer zonas seguras en el norte de África donde se gestionen las solicitudes de asilo, de modo que solo las personas que reciban una respuesta positiva pisen suelo europeo.

Austria, un país de 8,6 millones de habitantes, recibió casi 90.000 solicitudes de asilo en 2015, principalmente de afganos y sirios. Parte de la ciudadanía se ha visto abrumada por este fenómeno y el FPÖ ha sabido aprovechar los miedos de la población. "Tenemos derecho a nuestra patria y a la protección frente al Islamismo y de la violencia", rezan los folletos promocionales de la candidatura de Hofer.

El candidato ha terminado su alocución visiblemente emocionado, en algún momento con la voz entrecortada.

El clasicismo del entorno elegido por Hofer, de 45 años, para cerrar campaña ha contrastado con el escogido por su rival, de 72 años, que ha preferido un local de arquitectura moderna y funcional.

También el ambiente era completamente diferente. Camisetas, gorras y mucho público joven destacaban en el evento de Van der Bellen. Trajes de chaqueta, asistentes sentados y música tradicional han sido las notas dominantes en el de Hofer. Sin embargo, han tenido algo en común: ambos actos han terminado con los asistentes cantando el himno nacional austriaco.

UNA CAMPAÑA DIFÍCIL Y LARGA

Se ha puesto punto final a una campaña electoral dura, en la que seguidores de uno y de otro han lanzado mensajes de odio en redes sociales. Han circulado imágenes con la cara de Hofer cubierta con cruces gamadas, pero también se ha difundido un fotomontaje comparando una foto de Van der Bellen con una de Adolf Hitler.

Aunque las raíces del FPÖ, fundado en los años 50 del pasado siglo, son las mismas que las del partido nazi, no es una formación nacionalsocialista. El propio candidato de la derecha populista ha expresado públicamente su repudio hacia ese movimiento.

Esta campaña no solo ha sido incómoda, sino también la más larga desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Son ya casi doce meses de debates y de lucha por el voto. La primera vuelta se celebró en abril, con seis candidatos en liza. Hofer quedó en primer lugar, con el 35,1% de los votos, seguido de Van der Bellen, con un 21,3%. Socialistas y conservadores, partidos tradicionalmente dominantes, quedaron relegados al tercero y cuarto puesto, respectivamente.

El proceso electoral ha sido particularmente prolongado por los problemas organizativos. Van der Bellen ganó la segunda vuelta celebrada en mayo, pero el Tribunal Constitucional ordenó en julio la anulación del resultado por irregularidades en el recuento de los votos. La repetición de los comicios estaba prevista para octubre, pero un problema con el pegamento en los sobres del voto por correo obligó a retrasar la cita con las urnas al 4 de diciembre.

El maratón político llega ya a su fin y el domingo los electores tendrán la última palabra. No obstante, puede que el veredicto no se sepa esa misma noche ya que los resultados se auguran muy ajustados, por lo que habría que esperar al recuento de los votos postales para conocer el nombre del nuevo presidente de la República.

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