Las autoridades chinas lanzan una campaña para acabar con los ladrones de bicicletas

 

Las autoridades chinas lanzan una campaña para acabar con los ladrones de bicicletas

Actualizado 01/03/2007 12:31:35 CET

BEIJING, 1 Mar. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit) -

Aunque los coches han ganado terreno y China hace años que dejó de ser el famoso "imperio de las bicicletas", este económico medio de transporte sigue resultando imprescindible para un gran número de habitantes del país, por lo que las autoridades nacionales han decidido acabar de una vez por todas con las extendidas redes de ladrones de bicicletas que operan en el país.

El gigante asiático cuenta con una nada despreciable suma de 470 millones de bicicletas, de las cuales casi cuatro millones son robadas cada año, lo que representa unas pérdidas de 200 millones de euros anuales, de acuerdo con datos de la agencia oficial Xinhua.

Por esta razón, el Ministerio de Seguridad Pública ha decidido recurrir a un método muy arraigado en el país, el 'chivateo' --utilizado para denunciar a los 'traidores' del comunismo durante la Revolución Cultural, o, más recientemente, a los que escupían en el suelo cuando se produjo el brote de SRAS-- para reventar las redes de ladrones.

Así, los denunciantes que faciliten datos valiosos que permitan arrestar a hasta 15 rateros o recuperar más de 50 velocípedos recibirán una recompensa de 5.000 yuanes (unos 500 euros), más del doble del sueldo de un ciudadano medio de Beijing.

Además, el Ministerio está valorando poner en marcha otras medidas, como crear una especie identificación para las bicicletas, a semejanza del 'chip' que llevan los animales domésticos en otros países, o establecer un sistema de licencias de venta, para evitar los robos así como la posterior reventa, a la que muchos ciudadanos contribuyen porque, cansados de que les roben la 'bici', terminan comprando una de segunda mano (es decir, sustraída), mucho más barata.

"En los últimos años los robos de bicicletas se han convertido en un serio problema que amenaza el orden social y el sentido de seguridad pública de la población", declararon fuentes del Ministerio.

La costumbre está tan extendida, que hasta los libros de texto para estudiantes extranjeros de chino suelen incluir, entre uno de sus primeros temas, este desafortunado acontecimiento, que se intenta afrontar con resignación infinita y que suele venir ilustrado con vocabulario práctico como 'ladrón', 'policía' o 'mala suerte'.

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