El cierre del campo de Manús deja a los solicitantes de asilo en un limbo jurídico

Publicado 26/05/2017 18:20:03CET

SÍDNEY, 26 May. (Reuters/EP) -

Los solicitantes de asilo que viven en el campamento para refugiados de la isla de Manús, gestionado por Australia, tendrán que abandonar estas instalaciones y trasladarse a unas temporales hasta que se resuelvan sus peticiones, debido al inminente cierre de este campo.

Una nota avisa a los refugiados de que tendrán que decidir entre abandonar un lugar que consideran seguro por otro en la cercana ciudad de Lorengau en el que, de acuerdo con organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, se exponen a la violencia y a una atención médica inadecuada.

"No voy a ir a Lorengau", ha dicho uno de los solicitantes de asilo, que ha rehusado dar su nombre para que estas declaraciones no perjudiquen su petición para ser reubicado en Estados Unidos. "Muchos refugiados han sido golpeados y robados y han sufrido abusos de diferentes formas", ha contado.

El Tribunal Supremo de Papúa Nueva Guinea, donde está Manús, declaró en 2016 que el campo para refugiados era ilegal y debía cerrarse, obligando a Australia a anunciar su clausura para 2017. Parte de las instalaciones dejarán de estas operativas el 28 de mayo y la clausura total llegará el 30 de junio.

La Administración de Barack Obama llegó a un acuerdo con las autoridades australianas para acoger a algunos de los refugiados instalados en Manús, pero el nuevo Gobierno de Donald Trump ha calificado este pacto de "absurdo" y ha advertido de que restringirá las llegadas.

Así, el Departamento de Seguridad Nacional ha anunciado que las entrevistas para decidir su reubicación en Estados Unidos ya no se llevarán a cabo en el campo de Manús, sino que se harán "en otros lugares de Papúa Nueva Guinea" que aún no han sido decididos.

Australia ha propuesto que los refugiados centroamericanos que hay en Manús sean trasladados a Costa Rica. De momento se desconoce cuántas personas serán reubicadas en otros campos de la región y cuántas serán enviadas a otros países, incluido Estados Unidos.

La estrictas leyes migratorias de Australia establecen que los inmigrantes sean interceptados en el mar deben ser enviados a los campamentos ubicados en el Pacífico sur --el de Manús y el de Nauru-- sin que puedan alcanzar suelo asutraliano.

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